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BIBLIOTECA TERCER MILENIO
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El Evangelio de Cristo según San Pablo
Los sufrimientos
presentes comparados con la gloria futura
Tengo por cierto que los
padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que
ha de manifestarse en nosotros;
Nadie que esté en su sano juicio pone
su vida a los pies de una causa si esa causa no encierra en su seno una meta
cuya realización hace de semejante renuncia a la vida terrestre un acto de
indescriptible belleza. Se entiende que se está hablando de una renuncia a la
manera jesucristiana, de la que San Pablo es el ejemplo: renuncia a la vida sin
acto de terror de por medio, como quien se lleva al infierno a cuantos más
mejor. Nosotros debemos diferenciar entre la renuncia del sabio y la del loco.
La del loco es la renuncia que pide el Islam; la del sabio es la renuncia que
se manifestó en Cristo. Pero no sólo nosotros, los Judíos también deben
aprender esta diferencia mediante el ejemplo que vive en su propio territorio.
Les basta comparar la renuncia islámica, que exige el terror, con la renuncia
cristiana, divina por su naturaleza, en la que el Judío tuvo una parte tan
grande durante el acto de la ejecución de los sabios fundadores y edificadores
del Cristianismo. Pensar que la Renuncia Jesucristiana fue un acto de locura es
en sí mismo un ejercicio de locura cuando se tiene en vivo la Diferencia entre
la renuncia Divina, representada por Cristo, y la Infernal, representada por
los Mártires del Islam. Los Judíos, en tanto que, descendientes carnales y
espirituales, de aquéllos Verdugos de Inocentes, deben, mediante la Diferencia que
les sirve el mismo Dios, abrir los ojos y ver su parte en el Holocausto del
Cristianismo, persiguiendo a los primeros Cristianos, a fin de curarse de la
locura que aún les afecta al pensar en Cristo. Locura que lleva a la parte
exaltada de entre los Judíos del Mundo a negar el Holocausto Cristiano que sus
padres cometieron, de un lado, y a la creencia de locos de la elevación
mesiánica del Pueblo Judío al Trono de la Tierra, algo que ocurrirá algún
día... ¿sobre el cadáver de 2.000 millones de cristianos, 1.000 de musulmanes,
1.000 de comunistas y 1.000 de hinduístas tal vez? Basta comparar las cifras
para que el pueblo judío reaccione y comprenda que ese miembro mesiánico de su
sociedad es uno de los elementos vitales que mantienen vivo el odio del mundo,
y de sus vecinos árabes especialmente, hacia el Judaísmo, confundiendo por su
culpa el Estado de Israel con el Sionismo demencial de quienes creen de verdad
que Jerusalén está destinada a ser la Capital del Futuro Imperio de la Tierra.
Únicamente en boca de un loco cabe semejante discurso. No es de esta naturaleza
la Expectación que ha mantenido en vilo a la creación entera.
porque la expectación ansiosa de la
creación está esperando la manifestación de los hijos de Dios,
Antes del Nacimiento del Cristianismo
la Expectación del Judío tenía por visión la Llegada del Rey Universal, Ese que
aún esperan los descendientes de aquéllos que crucificaron a Jesús y decretaron
la Solución Final contra sus Discípulos, hombres, mujeres, ancianos y niños.
Desde la Biohistoria se hace muy difícil creer, por no decir imposible, después
de tres persecuciones anticristianas sobre suelo judío, una absoluta falta de
relación entre la actividad anticristiana judía en la capital del Imperio y la
Persecución de Nerón tras el Incendio de Roma. Que Flavio Josefo fuera elevado
a la amistad del César, después de haber hecho de Judas de los suyos,
entregando Jerusalén tras quemar sus Archivos, y desde esa posición reinventara
la Historia de los Judíos, empleando los mecanismos del Poder para borrar de la
Memoria de su Pueblo el Holocausto Cristiano que Jerusalén protagonizara y su
parte en las Persecuciones Anticristianas Romanas; dicha elevación del Judas de
los Judíos a la Gloria del Historiador con Libertad absoluta para reinventar el
Pasado, es una cárcel biohistórica entre cuyos muros la Conciencia del Pueblo
Judío Actual vive su destierro de la Comunidad Internacional en plenas
condiciones de Igualdad y respeto. La Expectación Mesiánica se cumplió. Dios
abolió toda Corona en el Universo, y puso su Imperio a los pies de su Hijo
Primogénito y Unigénito, haciendo de esta manera de El el Único Rey Sempiterno
de su Creación. Lo que tuvo lugar en el Cielo habría de tener lugar en la
Tierra. Ahora bien, un Rey Universal en el Cielo y otro en la Tierra contradice
el Principio de la Universalidad en la Creación. De aquí que la Esperanza
mesiánica fundamentalista judía sea pura locura y la Expectación de la Creación
de la que San Pablo habla no tenga nada que ver con el acto de destrucción de la
Humanidad que el fundamentalismo sionista representa, aunque no lo implique,
como condición previa para que su mesías infernal reine en un mundo convertido
en un cementerio nuclear. La expectación de la que habla el Sabio autor de esta
Epístola tiene que ver con la Restauración del Proyecto de Formación del Género
Humano a la Imagen y Semejanza del Espíritu que dijera: “Hagamos al Hombre a
nuestra Imagen y a nuestra Semejanza”. Proyecto Divino que fue abandonado a
título universal en razón de la Caída del padre carnal del pueblo Judío, Caída
que arrastró a todo su mundo al infierno, y, por efecto, al resto de la
Humanidad por nacer. Mas siendo Dios Todopoderoso y siendo su Palabra Ley
Eterna es impensable que un contratiempo en su Proyecto pudiera ocasionar la
destrucción total de su ejecución. Aquí es donde se equivocó la Serpiente. Cuyo
razonamiento homicida y suicida se manifestó en los promotores del Holocausto
Cristiano, cuando se dijeron que si pudieron con el Jefe, cuyos poderes eran
inimaginables, lo tenían fácil con los Once cobardes que salieron corriendo y
lo dejaron solo ante sus jueces. Un proyecto Divino puede sufrir un
contratiempo que obligue -como diríamos artísticamente- a Improvisar, pero
desde luego lo que no puede pasar es que un Proyecto Divino sea destruído, por
nada ni por nadie. La Victoria de “los Once Cobardes” es el mejor ejemplo y
Prueba de Dios ante los ojos del Israel de nuestros días. Prueba desde la que
debe articular el Mundo Judío su pensamiento a la Hora de reinterpretar la
rebelión de la Serpiente. O sea, no se refería Dios a un hombre en concreto ni
a un pueblo específico cuando dijera: “Hagamos al Hombre a nuestra imagen y
semejanza”, sino que, habiendo creado todo el Género Humano, Dios comprendía en
este Proyecto de Formación a todos los pueblos y hombres de la Tierra. Mirando
a la realización de dicho Proyecto Universal, interrumpido en el Edén, nunca
revocado, recogido por Abrahán y Moisés, y vuelto a encontrar su principio en
Jesucristo, no viéndolo consumado -como se podía ver por los hechos- San Pablo
se hace eco de la Expectación de la Creación y declara la Vigencia de la
Voluntad Divina. El Judaísmo en general cierra los ojos a la Realidad y se
niega a ver que ese Proyecto en marcha se llama Cristianismo. El Fundamentalismo
Judío, en especial, manipula el estado de odio perpetuo entre Islam y Judaísmo
para mantener ciego al Estado de Israel y no ver que la doctrina del
fundamentalismo sionista actual representa una agresión contra la Región al
declarar que las Fronteras del Estado Mesiánico se extienden desde el
Mediterráneo a los grandes ríos mesopotámicos. El enemigo de la Paz, en este
aspecto, está entre las fronteras del Estado.
pues las criaturas están sujetas a
la vanidad, no de grado, sino por razón de quien las sujeta
Otra cosa sería imposible. La Caída
fue un delito y su precio fue el debido a la gravedad y naturaleza del mismo.
¿Está acaso por voluntad propia el preso en su cárcel? ¿De poder seguir libre
iba a meterse voluntariamente el delincuente entre rejas? Siendo las
consecuencias del delito de Adán de proporciones universales en razón del
Cómplice al caso, la Humanidad entera fue arrojada entre los muros de la
Ignorancia, cuyas cadenas no podría romper el mundo hasta que llegase el Día de
su Libertad. Fue en esas condiciones y para mantener viva la Esperanza de
Libertad que Dios envió a su Mesías y lo hizo nacer en la misma cárcel para
resucitar en el pecho del Hombre la Esperanza ya muerta sobre la Temporalidad
de la Pena Impuesta. Es desde el Conocimiento de esta Temporalidad que San
Pablo escribe para el Futuro. Porque si no hubiera nacido Cristo Jesús la
Temporalidad de la Pena se habría descubierto infinita, pero viniendo Dios nos
reveló la Temporalidad de la misma, proclamando en su Mesías la existencia de
un Día, por venir, en que se abriría la Puerta de la Libertad, pues la Pena
debida al Delito se habría dado por consumada a título universal. Respecto a
este Día “la creación entera se mantenía expectante”...
con la esperanza de que también
ellas serán liberadas de la servidumbre de la corrupción para participar en la
libertad de la gloria de los hijos de Dios.
En efecto, este es el Fin implítico en
el Principio del Proyecto Divino de Formación del Género Humano a Imagen y
semejanza del Espíritu que dijera: “Hagamos al Hombre a nuestra Imagen y
Semejanza”, es decir, hijo de Dios. Y como cada hijo de Dios es Cabeza de su
Mundo, es de esta manera que Adán nació para ser la Cabeza del Hombre, cuyo
Cuerpo, la Plenitud de las Naciones, lo tendría por Rey y Señor. Tocado y
hundido el Elegido de Dios, Este restauró el Proyecto y lo hizo Núcleo de la
Revolución Universal que la Traición y Rebelión de Satán implicó en la
estructura de la futura relación entre Dios y sus hijos. Fue a partir de esta
revolución que Dios abolió el Imperio y suscitó la Corona del Gran Rey, su
Hijo, Señor Universal de toda su Creación. Y desde esta restauró su proyecto de
Adopción del Hombre transformando su Naturaleza entera al darle al Hombre por
Cabeza espiritual su propio Hijo. Pues todos los Pueblos tienen por Cabeza un
hijo de su Pueblo, carne de su carne y sangre de su sangre, pero el Hombre
recibió por Cabeza al mismísimo Unigénito de Dios. De aquí que, emocionado,
diga nuestro amado Pablo: Tengo por cierto que los padecimientos del
tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse
en nosotros. Porque, ciertamente, toda carne es polvo, pero el Hombre,
por Voluntad Divina, devino el Cuerpo del Hijo de Dios.
pues sabemos que la creación entera
hasta ahora gime y siente dolores de parto,
¡Cómo no, estando la Sabiduría al
gobierno de todas las cosas cómo no iba sentir la creación entera la tardanza
que la Marcha del Mesías posponía para un Día, tanto más lejano cuando el
tiempo no hacía sino empezar, a correr la cuenta de los siglos que separaban a
Dios de los hijos, fruto del Matrimonio entre Dios, en Cristo, y la Iglesia,
que la creación habría de traer a luz! Desesperación, pues, para el pueblo
judío, porque creyendo que había llegado la Hora del Mesías, se encontró
perdido en las tinieblas del que se halla abandonado a su suerte y su suerte es
la destrucción de su nación. Gloria para el Mundo porque los hijos de Abraham
se habían unido en Fraternidad sempiterna a todos los hombres y desde el Amor
Divino le anunciaban a la Plenitud de las Naciones la Temporalidad de la
Condena debida a la Caída. Dios estaba por el Hombre, y no sólo estaba por
nosotros sino que El mismo se había erigido en Cabeza de nuestro Mundo. ¡Cómo
olvidarse de sí mismo! ¡Cómo no gemir el propio Dios, en tanto que Padre, por
el Día de la Libertad que en cuanto Juez no podía derogar sin causar en la
estructura de la Creación un agujero negro infernal!
y no sólo ella, sino también
nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos de nosotros mismos
suspirando por la adopción, por la redención de nuestro cuerpo.
Pues el fin de la creación es la vida
eterna, Inmortalidad para la que fuera creado el ser humano, según se ve de las
Escrituras, y que perdiera el Género Humano en función de la Pena. Pero que
siendo Temporal habría de ser restaurada, para que la manifestación del
Omnisciencia y el Todopoder Divino se vea por los Hechos y no por las Palabras
solamente. Salvación de una pena de muerte, a la que fuimos condenados y entre cuyas
rejas hemos nacido, pena de muerte que contradice el Principio de Formación
Divina del Hombre, que solamente alcanzará su perfección en la redención del
Cuerpo del que se ha hecho Dios su Cabeza, por su Naturaleza Indestructible
vistiendo de Inmortalidad su Cuerpo. Salvación que esperamos como manifestación
de la propia Gloria de nuestro Ceador en nuestro propio cuerpo, no redimido en
carne.
Porque en esperanza estamos salvos;
que la esperanza que se ve, ya no es esperanza. Porque lo que uno ve, ¿cómo esperarlo?;
En esto, como en lo demás, reina la
sabiduría. El Fin está ahí, en el Principio, pero el cómo y el cuándo son
asuntos que sólo conoce Dios. Lo que a noosotros nos toca es hacer la Voluntad
Presente de Dios, que el Mañana ya tendrá su propio afán
pero si esperamos lo que no vemos,
en paciencia esperamos
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