...Estamos
viendo cómo la palabra es el retrato para la posteridad
de un hombre…cuando hablamos de un hombre de verdad-
se entiende. Tratar de captar el ser, la mente de un hombre
para quien la palabra es un arma de manipulación
y un medio de alcanzar poder y riqueza, es un ejercicio
que los sabios reservamos para los idiotas. Desgraciadamente
el mundo está lleno de idiotas bailando al son de
las palabras de semejantes seres cuya imagen en el espejo
debe configurarse partiendo de todo lo contrario de lo que
sale por sus bocas, y cuando dicen pan hay que leer hambre,
y donde ponen paz hay que entender Guerra, y donde dicen
prosperidad hay que darle la bienvenida a la miseria. Seguramente
quien sigue estas líneas sabe de lo que estoy hablando,
pues confío en no estar derramando mi verbo a los
pies de esa clase de necios sobre los que la otra clase
funda y arma su gloria. Como dijo alguna vez alguien: para
que haya un listo debe haber un imbécil.
...Pero
para que haya un sabio no es necesario que haya un necio,
la Sabiduría se basta por sí sola.
...De lo que estamos viendo,
nada más contrario a San Pablo que la imagen para
consumo de idiotas, elaborada por una raza de necios, en
vías de extinción, afortunadamente, y contra
la que nos libraremos de colgarle el cartel “en peligro
de extinción”. Dejemos que se extinga, y cuanto
antes mejor. Esa imagen insana, demencial y bastarda, reflejo
de la mente de sus autores, qué duda cabe, pues del
agua es la humedad y del calor la sequedad, y así
del idiota es la idiotez y como de la tierra la lluvia,
el necio y el ignorante se alimentan ambos en concordia.
Especialmente cuando en su paranoia infrahumana adoctrinan
a su progenie en el espíritu de gloria mundana afirmando
que San Pablo y no Jesucristo fue el Autor del Cristianismo,
es decir, de la Idea que el Cristiano tiene de Jesús
y la Iglesia. Dedicarle una palabra de sobra a cerebros
dotados de nivel intelectual subcero es igualarse al loco
o al niño en el tema de la disputa; con un niño
se razona, no se discute; y a un loco se le da la razón,
no se entra en discordia. Pero claro, por naturaleza el
necio tiende a dárselas de sabio y el ignorante de
intelectual, sufriendo las consecuencias un mundo sujeto
a la ley del poder, a saber, la palabra no es el reflejo
puro de la esencia del ser humano, sino el colmillo y la
garra con la que la bestia política destroza a los
nacidos para saciar la sed y el hambre de poder y riqueza
de sus majestades y sus eminencias. Nada, entonces, más
contrario a semejante clase infrahumana que la veracidad
imperecedera e inmaculada de un hombre que firma su palabra
con su propia sangre, no con la del prójimo sino
con la suya propia, y por su palabra pone no sólo
la mano en el fuego sino el cuerpo entero. Es por esto por
lo que la Iglesia viene diciendo hace mucho tiempo, que
la veracidad del Evangelio se funda en la sangre de sus
Actores, sangre que deviene el mejor documento histórico
que investigador alguno pueda analizar a la hora de entrar
en el misterio de la Concepción y Resurrección
de Cristo, y por ende del Nacimiento del Cristianismo. Para
desafiar lo que es evidente, sin embargo, no hace falta
más que un necio, un listo y un loco juramentados
en alguna organización dedicada al satanismo más
utópico, de cuyo tipo, aun proclamando su santonería,
existen muchos ejemplos. Entrar en el análisis, por
tanto, de la palabra de un hombre para quien su palabra
es ley es abrir la puerta a su mente, sin importar la distancia
en el espacio y el tiempo, y ni aún la propia muerte.
Es la virtud, el don, el poder de la palabra, transmitir
comunicar, encarnar el pensamiento, la sustancia y la esencia
más profunda del ser. Se comprende porqué
los profesionales la usan como escudo de tinieblas detrás
de cuyos artes mágicas esconden de la Mirada del
prójimo la verdadera cara de sus intereses. La palabra,
de por sí, es pura y tiende a hacer su trabajo: pintar
en la inteligencia el cuadro de la verdadera personalidad
del Ser.
...Ahora bien, si hacen falta
dos para que haya bien y mal, también es necesario
que donde haya un listo haya un tonto. Quiero decir, el
enigma de la palabra viene con el poder que despierta en
la inteligencia del que escucha, en virtud de cuyo poder
transforma la inteligencia del lector en el pintor del cuadro
que en su seno porta la palabra desde el punto de partida
al punto de llegada. Mas para que se cumpla este misterio
deben darse dos condiciones, que las dos terminales sean
de la misma naturaleza. Es teniendo en cuenta esta verdad
apasionante que San Pedro diría sobre San Pablo que
eran muchos los indoctos que pervertían su palabra
ante la imposibilidad de sus cerebros para manejar el pincel
al punto y perfección que implicaba la inteligencia
del autor; impotencia que ocultaban bajo la capa mágica
de una interpretación antitética. Que es ,
en realidad y en última instancia, el resumen del
problema de la inteligencia humana ante la Palabra del mismo
Dios. Queriendo el hombre dárselas de sabio y no
admitiendo que su nivel intelectual pueda de por sí
ponerse a la altura de la Inteligencia Divina, se niega
a creer que su incapacidad para comprender a Dios se deba
a falta de inteligencia, y concluye diciéndose que
la falta se debe a que, finalmente, Dios no existe. Como
he dicho antes para que exista un listo debe haber un idiota.
Y bueno, que ellos se la pelen y ellos se la coman. Nosotros
sigamos dibujando la verdadera Imagen de la Mente y Ser
de San Pablo partiendo de su palabra.
¿Qué
diremos, pues? ¿Que hay injusticia en Dios? No,
...Y
en este capítulo y hora vamos a realizar una primera
razzia en la tierra de los predestinacionistas de la nación
calvinista. Pues se verá que desviándose del
camino de la verdad se llega a la interpretación
maligna que el protestantismo en su versión fundamentalista,
representada por el eminente Calvino, puso en escena, celebrando
su coronación en orgía de asesinatos sin número,
¿porque, qué injusticia puede haber en matar
a quien Dios de por sí ya condenó al infierno?
Calvino se respondió: Ninguna, la injusticia es permitirle
que vivan. Nietzsche, partiendo de la locura para terminar
loco de atar, lo dijo a su manera: La justicia se cumple
ayudándoles a morir. Y bueno, Hitler no hizo otra
cosa que poner manos a la obra, darle un cuerpo a este hit
parade, mix entre el fundamentalismo protestante y el darwinismo
integrista imperial británico. (Aquí cabe
un aplauso para los dos padres putativos del nazismo ideológico
en su versión evolucionista. No es obligatorio pero
sí queda simpático). Entremos pues en material.
...¿Fue Dios injusto
al condenar a un mundo entero por el delito de un sólo
hombre?
...¿En qué código
de justicia leemos que por el delito de un particular deba
ser condenado todo su pueblo?
...Para alcanzar la respuesta
tenemos que arrancarnos la viga del ojo. El Judaísmo
pecó de Necedad absoluta, que devino su legado nacional,
y estuvo en la causa de su Ignorancia, interpretando la
Biblia tal cual la Letra viene en el papel. Dios no es hombre.
Y aunque la palabra pueda ser la misma el mensaje es totalmente
diferente, más rico en extensión y profundidad.
Pues el mensaje de una palabra crece con el tiempo y se
transforma con el crecimiento de la inteligencia del ser.
De manera que una palabra que en su origen naciera con un
mensaje desnudo al cabo de los milenios acaba teniendo un
contenido profundo y extenso en lo que es un reflejo de
la propia evolución y desarrollo desde la cuna a
la madurez de la inteligencia.
...La Ignorancia del Judaísmo
sobre la verdadera Identidad de Adán y su Mundo,
la Serpiente y su Causa y la verdadera naturaleza del árbol
de la ciencia del Bien y del Mal pasó al Cristianismo
en tanto en cuanto los primeros cristianos fueron en su
inmensa mayoría judíos de nacimiento y se
formaron intelectualmente en esa cultura de Ignorancia cuyo
tope sería la Crucifixión de Cristo. Podemos
decir que esa Ignorancia se reduce a Adán en cuanto
el Primer Hombre según la carne y al Sexo en cuanto
el fruto del árbol prohibido. Partiendo de esta Ignorancia
llegaron los judíos al Gólgota y los cristianos
a la necedad fundamerntalista anticientífica que
niega lo evidente y afirma lo irracional, fruto de cuya
Ignorancia sería la división de las iglesias
y su ramificación ad infinitum, la consecuencia tope
de cuyo movimiento ha de ser, si Dios no lo remedia, la
destrucción del cristianismo.
...¿Hay, hubo, o habrá
injusticia en Dios? Pensemos que para un observador sin
conocimiento de las causas motoras desde las cuales fue
puesta en movimiento la reacción en cadena precursora
de las circunstancias de nuestro mundo, extender la condena
contra el delito de un particular a todo su pueblo, en este
caso el pueblo de la Tierra, no es ya una injusticia sola,
es además un acto de despotismo. Tomando esta Ignorancia
como modelo de sabiduría la raza del necio hace ya
tiempo que puso en circulación su doctrina demencial
de ser el Dios de la Biblia un déspota cuya existencia
en tanto que Dios es imposible porque Dios es el sumum del
Amor y la Bondad, o lo que es lo mismo, si Dios existe Dios
sólo puede ser el Tonto Perfecto. ¿O acaso
ser bueno en este mundo no es ser un tonto de las narices?
...Al hacer San Pablo la pregunta
en voz alta si es Dios justo o injusto la primero que debe
tenerse en cuenta es que se dirige a la inteligencia natural
a la mente de un hijo de Dios, que es la que heredara el
cristianismo, ¿o acaso el Cuerpo no participa de
las propiedades y cualidades de su Cabeza? Y en tanto que
hijos de Dios lo mismo el que escribe que quienes leen hemos
superado la Ignorancia siguiendo cuya fuerza irracional
los judíos se alzaran contra Jesucristo.
...La respuesta, Ayer, Hoy
y Siempre es “No”. Es más, Dios hubiera
cometido una Injusticia aberrante y maligna de no haber
aplicado la Ley en razón del parentesco que le unía
a los delincuentes, dando lugar así a la corrupción
-por aplastamiento del Juicio prescrito para el Delito de
Desobediencia y Rebelión contra su Reino. El Necio
no lo entiende y por más que el sabio se lo explique,
como el discurso con un burro es ejercitarse en la demencia,
la explicación es siempre la caida de un euro en
bolsillo roto.
...Inútil decir que
la Ciencia del Bien y del Mal implica una evolución
en el conocimiento de ambas dimensiones, y que viendo hacer
el Mal a muchos se aprende con más rapidez las profundidades
y extensión de lo que el Mal sea, y si encima lo
sufres en tu carne se cumple la ley científica por
excelencia que dice que la experiencia es la madre de la
ciencia. Y en tanto que ciencia tiene sus leyes, desde las
cuales Dios se permitió decir que Abriendo la Caja
de Pandora andando por el camino de la Guerra se llegaba
a la muerte. Hay que ser un verdadero idiota para negar
esto. Y con todo, siendo el Primer Hombre una criatura sin
conocimiento de ninguna clase del Bien y del Mal, por qué
había de morir de comer del fruto prohibido de la
Ciencia del Bien y del Mal tenía que resultarle un
misterio. Ni Dios mentía ni el Hombre entendía.
Seis milenios después el que no entiende es porque
no quiere entender, es más, y no entiende porque
tiene en la Guerra su negocio.
...El Hecho es que si la Justicia de Dios demostró
su Incorruptibilidad al no limitar su Ley a la relación
entre el Juez y el Delincuente, nosotros, sabios, damos
un paso más adelante y entramos en la propia Mente
Divina, que es a la postre el término al que conduce
la Palabra de la Biblia. En el Juicio al Primer Hombre la
Ley se manifestó en su naturaleza de expresión
todopoderosa de una Realidad Universal existente de por
sí y en sí, que trasciende a Dios y en Dios
se hace trascendente. Es el propio Dios quien viviera el
Bien y el Mal y de la experiencia eterna hizo Ciencia, descubriendo
sus Leyes sempiternas, existentes de por sí y trascendentes
a la propia Voluntad Divina, pero que sin embargo Ley con
la que Dios se identifica y respecto a la cual se convierte
en su Juez para, haciendo Justicia, impedir que sus efectos
causen el Movimiento de Destrucción a que por su
naturaleza la Ciencia del Bien y del Mal tiende. No es,
por consiguiente, una imposición arbitraria la que
causa el Mandato de Prohibición. Y no fue un Juicio
despótico el que estuvo en la base de la Condena
del Pueblo de la Tierra por el delito de un sólo
hombre, pues ese hombre era la Cabeza de su Mundo, y muriendo
la cabeza tiene que morir el cuerpo, a no ser que alguien
encuentre la fórmula contraria y un cuerpo pueda
vivir sin su cabeza. Esto hablando a lo bruto. Entre hijos
de Dios ahora, la silenciación del Juez por orden
de Dios en base a Su parentesco con los delincuentes hubiera
sentado un precedente sempiterno en razón del cual
todos los hijos de Dios quedaríamos más allá
de la Ley y tendríamos Poder Absoluto para cometer
ese delito que al Pueblo le está Prohibido bajo pena
de muerte. Dios no podía, siendo un Padre maravilloso,
sentar dicho precedente. El Padre en Dios no se alzó
contra el Juez en Dios, ni el Juez esgrimió la Ley
contra el Padre.
Así, pues, ¿fue justo Dios?
pues
a Moisés le dijo: “Tendré misericordia
de quien tenga misericordia, y tendré compasión
de quien tenga compasión”.
...Más
justo imposible. Porque la Ley tiene por misión establecer
ante los ojos de todos la verdadera expresión de
una Realidad Universal bajo cuyas luces se mueven todas
las fuerzas que hacen posible la Vida. Pero en un mundo
en el que la ley no es expresión de esta Realidad
y sí de los intereses particulares de ciertos grupos
específicos esa ley es germen de crimen y corrupción,
las dos piernas sobre cuyos huesos y músculos se
mueve la Guerra. En este tipo de sistema personal y nacionalizado
la justicia sucumbe a la delincuencia y, contra natura,
diferencia entre cabeza y cuerpo, absolviendo al autor intelectual
del delito y condenando al brazo ejecutor, orden destructor
que se reviste de sacralidad al extender sobre los forjadores
de este delito el estado que los mismos demonios exigieron
para sí en el Edén, a saber, Inmunidad e Inviolabilidad
de su personas y organismos. Dios, en tanto que Padre y
en tanto que Juez, dio su “NO”, absoluto y eterno
a este estado de Inviolabilidad e Inmunidad que sus hijos
rebeldes quisieron obtener mediante el asesinato de su hermano
menor. Al fin y al cabo teniendo el Poder de resucitar al
hombre la Ley se reducía a un simple juego. No le
estaban pidiendo a Dios nada que El no pudiera conceder.
La transformación de su Reino en un Imperio gobernado
por una casta de criaturas más allá del alcance
del brazo de la Ley no le supondría a su creación
una ruptura de Constitución tal que por ese agujero
negro entrase el fantasma de la destrucción total.
...¿Debía Dios
por amor a sus hijos permitir que el Mal y el Bien conviviesen,
que el terror y la libertad, que la Paz y la Guerra fuesen
las dos caras de su Rostro?
En absoluto. El que quiere el Mal, con el Mal se encuentra;
el que ama el Bien y lo hace, con el Bien le paga quien
hizo del Bien, puestos ya en el Dilema, su Norte y su Bandera.
Por
consiguiente, no es del que quiere ni del que corre, sino
de Dios, de quien tiene misericordia.
...Efectivamente,
más allá del dolor por la Caída, la
propia Creación puso sus ojos en Dios y fue el propio
Dios quien fue condenado por su Casa, por cruel y déspota
contra unos hijos a los que no les permitió el placer
de jugar a ser dioses, inviolables e inmunes frente a las
consecuencias de sus actos. Alzar Dios su Bandera y su Estrella
en las tinieblas de la Confusión que la Ignorancia
en la que hundiera la Caída a nuestro Pueblo, devino
Prioridad. Tanto para que sus hijos no de nuestro Pueblo
hiciesen su elección final cuanto para que procediéramos
nosotros a otro tanto.
Porque
dice la escritura al faraón: “Precisamente
para esto te he levantado, para mostrar en tí mi
poder y para dar a conocer mi nombre en toda la tierra”.
...Las
circunstancias impuestas por la necesidad Dios puso en escena
un Proyecto de Formación del Hombre dentro de un
Plan de Salvación Universal que al Principio no figuró
en ninguna parte. Si al principio la Naturaleza y el Universo
servían a su Creador para despertar en la inteligencia
humana el destello de su potencia, una vez roto el Proyecto
original la acción divina hubo de labrar su camino
por las aguas de un mundo cada siglo y milenio más
cerca del abismo de su destrucción. Forzado a concentrar
su acción en una parte en detrimento del todo su
puesta en escena debía dar lugar a los efectos más
contundentes. Como se viera, cual nos dice el Autor, en
el desarrollo de los acontecimientos de los que fueran protagonistas
Moisés y el Faraón. La parte del hombre en
tanto que individuo quedó relegada a la Formación
del hombre en cuanto Género, razón por la
cual dice San Pablo:
Así
que tiene misericordia de quien quiere y a quien quiere
le endurece.
...No
podía ser de otra forma. Una vez declarada la Tierra
campo de batalla entre dos formas de concebir la Vida y
el Universo, y siendo los enemigos en estado de Guerra el
mismo Dios y una parte de su propia Casa, atrapado el Hombre
en el fuego cruzado sobre una tierra de nadie que era la
suya sin embargo, la complejidad de la Omnisciencia Salvadora
no podía detenerse en las propiedades del individuo
en tanto que individuo y por fuerza y lógica debía
mirar al Todo en preferencia a la Parte. El Hecho de escribir
la Historia del Futuro implicaba la dirección del
conjunto escénico en su totalidad, la Mente siempre
puesta en la Esperanza de Salvación Universal desde
la que el Guión comenzara a ser escrito.
Pero
me dirás: Entonces, ¿por qué reprende?
Porque ¿quién puede resistir su voluntad?
...Ciertamente
nadie. Pero de hecho la resiste todo el que quiere. A causa
de la Ignorancia, se entiende. Y este entendimiento referido
a nuestro Pueblo. Es evidente que la Casa Rebelde se opuso
a su Voluntad con pleno conocimiento de causa, razón
por la que el Juicio Final contra los hijos rebeldes es
el Destierro eterno de la Creación de Dios. Lo cual
no quita que una vez conocida toda la verdad la raza humana
esté capacitada para resistir su voluntad y seguir
el ejemplo de los demonios en desprecio al de Cristo. Resistir,
con todo, no quiere decir vencer; simplemente quiere decir
elegir ser perdedor con los perdedores. La sola idea de
enfrentarse a Dios es demencia. Y la sola esperanza de cerrarle
el paso a su Voluntad es locura al cuadrado. La cuestión
se centra en conocer esa Voluntad para no encontrarse en
la ignorancia delante y debajo de sus piernas, cosa que
le incumbe a quien le interesa y a las Iglesias sin excusa
de ninguna clase. Pues el mismo que dijera: “Si
comes, morirás”, dijo más tarde: “Todo reino y casa en sí
dividida será destruida”, y siendo el
cristianismo y las Iglesias el reino y la casa de Dios en
la Tierra únicamente a un demente se le ocurriría
pensar y creer que por ser Casa y Reino de Dios la Ley dejaría
de seguir su curso. El demonismo consistió y consiste
en creer que la Ley no seguirá su curso en razón
del parentesco entre el Juez y el Delincuente. No le conviene
al Cristiano seguir ese ejemplo, como se ve por los hechos.
¡Oh
hombre! ¿Quién eres tú para pedir cuentas
a Dios? ¿Acaso dice el alfarero: Porqué me
has hecho así?
...Y,
con todo, vemos que la Desobediencia en la Ignorancia estaba
escrita. No una sino dos veces. Primero en carne y luego
en Espíritu el mismo que dijera que el Enemigo sembraría
su semilla maldita en su Reino, insistió en ello
al profetizar una fecha para el comienzo de esa actividad
maligna. Al final del Primer Milenio, según consta
en el Libro. ¿Por qué, entonces, conociendo
Dios que de liberar al Diablo se produciría esa Siembra
liberar al Enemigo de su Reino y Casa? ¿No hubiera
sido infinitamente más sabio, conociendo de antemano
que la Liberación del Diablo produciría la
división de las iglesias, mantener bajo cadenas al
Enemigo del Cristianismo hasta el Día del Juicio
Final? ¿Qué contradicción es ésta?
¿Por qué conociendo la naturaleza falible
del hombre, ya demostrada en el Edén, y no habiendo
sido eliminada la ignorancia de la Fe, volvió a liberar
a la Serpiente? ¿Sabiendo que existiendo un Mandato
de Unidad Cristiana Universal el Diablo se lanzaría
directamente, mediante la Desobediencia, a destruir de la
Obra de Jesucristo: por qué Liberar al Sembrador
Maligno? ¿No es un terrible misterio el que venciendo
al Enemigo y apartándolo de la escena se le deje
libre luego para desfogar su impotencia contra la Casa construida
por el Vencedor entre las naciones de la Tierra? ¿Se
debe inferir de aquí -como hicieron Calvino y su
raza- que Dios mantiene esa injusticia por la que antes
de hacer ni bien ni mal es condenado el hombre y en consecuencia
la muerte del condenado es legítima a manos de los
bendecidos por una elección todopoderosa no sujeta
a justicia? ¿Qué clase de sabiduria sino la
de un demonio puede alzarse para imputarle a Dios la muerte
de sus criaturas y en nombre de esa injusticia que procede
del Poder y no de la Ley alzarse como brazo ejecutor de
un pueblo abandonado a sus fuerzas? ¿Qué doctrina
sino la de un enemigo de Cristo puede atreverse a condenar
a una parte de la Casa de Dios para justificar su desobediencia
al Mandato Divino en la conducta corrupta que procede de
la Ignorancia de esa parte causante con su conducta impropia
del delito de Desobediencia de la parte que condena? ¿Un
Dios que condena y salva cuando la criatura no ha hecho
ni bien ni mal no es un demonio? Y con todo es verdad que
Dios amó a Jacob y odió a Esaú cuando
éste aún no había hecho ni bien ni
mal, como dice nuestro Apóstol. Ahora bien:
¿O
es que no puede el alfarero hacer del mismo barro un vaso
para usos honorables y otros para usos viles?
...Hay
dos mundos, hay un Antes y un Después. De una Ignorancia
absoluta, total, pasamos, en cuanto género humano,
a una Ignorancia relativa, parcial. De manera que aplicarle
la ley Antigua al mundo Nuevo surgido de la Resurrección
de Jesús es aborrecer lo que Dios hizo y hacer de
la Ignorancia absoluta anterior a Cristo la Sabiduría
suprema, máxima desde cuyos axiomas anticristianos
-por antiguos- refundar el Cristianismo. Obviamente y sujeta
la Fe a la Ignorancia, en razón de lo cual dijera
San Pedro, hablando de la fe: “Vuestra
fe, que se corrompe”, el Plan de Salvación
Universal del Género Humano seguía sujeto
a las circunstancias no implícitas en el Proyecto
Original, y de aquí que la creación del futuro
implicase una constante dirección suprahumana, es
decir, pasando por el ser humano, en dirección al
Día de la Libertad, cuando todas las naciones serían
liberadas de la servidumbre de la corrupción, y por
tanto de la Ignorancia. Pero el hombre en cuanto hombre
la parte que vive es la del Cristiano, o sea, la comprensión
en la incomprensión. ¿Porque dónde
está quién sea capaz de abarcar la profundidad
y la extensión de la Actividad Divina?
Pues
si para mostrar Dios su ira y dar a conocer su poder soportó
con mucha longanimidad a los vasos de ira, maduros para
la perdición,
...La
Historia del cristianismo en, en consecuencia, el Descubrimiento
del Dios que dijera “Yo soy
el que soy”. Y para ello Dios mueve su creación
entera a fin de llevar a su criatura al Conocimiento Verdadero
de su Ser. No basta conocer sus Atributos, sus omnipotencia,
su todopoder, su omnisciencia…que se pueden deducir
de su obra material. Dios no es únicamente Poder
e Inteligencia. Dios es Ser. Y el ser implica el "Yo
soy". “Yo” que conduce a la Personalidad, es decir, a la declaración
del Sujeto en cuanto Personalidad consumada. En fin: “Yo soy el que soy”. Y será el
descubrimiento “del que es” el Norte hacia el que la Civilización Cristiana hará
su camino. Y hará “del
que es” la Gloria del Hombre.
Y
al contrario, quiso hacer ostentación de la riqueza
de su Gloria sobre los vasos de su misericordia, que El
preparó para la Gloria,
...Descubrir
por qué “el que es” es la Gloria del hombre, se puede decir, es la meta
final en la raiz del ser cristiano. No olvidemos que el
mismo que es Gloria para Cristo es Infierno para el Diablo.
Ni tampoco cerremos los ojos a la Realidad, que los mismos
Apóstoles, así como su Maestro, fueron siervos
del mismo que descubrió su Lado Fuerte y Duro en
el pueblo judío, y, por tanto, en cuanto siervos
son para nosotros lección viva sobre ese YO Divino
contra el que se estrellaran las fuerzas de la Muerte. Y
si en el pueblo judío descubrió su Lado Duro
y Fuerte, en el pueblo cristiano vino a mostrar su Rostro
Paterno y amante de sus hijos y sus pueblos, por amor a
los cuales no reprime su Brazo y su Voluntad cuando el Bien
de todos así se lo pide. Demostrando en Cristo y
sus Hermanos en el espíritu que si el Mal tiene en
su YO un Muro insalvable, una Roca indestructible contra
cuya solidez se estrella el Infierno; para el Bien su Yo
es un sol que se derrama en agua viva, haciendo renacer
los desiertos y levantando a los condenados a perecer en
las fauces de las tinieblas al esplendor de quienes han
nacido para ser más que Inmortales, ¡eternos!
Es
decir, sobre nosotros, los que El llamó no solo de
los judíos, sino también de los gentiles…
...Duro
fue el camino de la Caída a la Redención.
La descendencia de aquel Primer Hombre, según el
espíritu de Dios, lo mismo que el mundo del que fuera
Cabeza, en cuanto Alma Viviente de su Cuerpo, el Género
Humano, vivieron cuatro milenios de pesadilla ininterrumpida.
Después de haber sido negada, la Memoria Perdida
de aquel Mundo ha sido redescubierta en parte en nuestros
días. Semejante a una columnna vertebral para una
Historia Universal, la Historia del Pueblo Hebreo ha devenido
para todos nosotros la Huella Imperecedera de la Actividad
Divina a lo largo de esos Milenios. Su Consumación
en la Apertura del Nuevo Plan de Formación del Género
Humano es lo que llamamos Origen del Cristianismo, cuya
Semilla es Cristo Jesús, Roca Invencible e Indestructible
a partir de la cual Dios refundó su Casa entre las
naciones de la Tierra.
Como
dice en Oseas:”Al que no es mi pueblo llamaré
mi pueblo, y a lo que no es mi amada, mi amada”.
...No
era algo que Dios escondiera en algún rincón
de su Mente, sino que lo anunció continuamente a
lo largo de los siglos. Dios no renunció a su Criatura
Humana. Le fue arrebatada de las manos en un Acto de Rebelión,
con declaración de Guerra formal firmada sobre la
sangre de su hijo Adán. Pero siendo Ley su palabra
y habiendo quedado paralizado su Proyecto Histórico
Universal nada ni nadie podría impedir que el Fin
para el que fuera creado al Principio el Género Humano
se consumase. La Ignorancia obligaba, y los hijos del Trasgresor,
a salvo temporalmente del peso del delito de su padre carnal,
tendrían que sufrir igualmente el peso de la condena
que sobre todas las naciones del género humano atrajo
con su Desobediencia el padre original de Abraham. Mas para
que hubiese condena, habiendo Ley, debería darse
un Delito a raiz del cual la palabra cobraría carne.
Y
donde fue dicho: “No sois mi pueblo”, allí
serán llamados hijos de Dios vivo.
...¿Fue
o no fue un delito crucificar a Jesucristo? ¿Y perseguir
a muerte, este Saulo de Tarso, para la eternidad San Pablo,
el testigo más firme de las tres soluciones finales
que los judíos dictaron contra los primeros cristianos,
no fue un delito contra el Cielo y la Tierra? ¿Y
no fue éste un delito anunciado a voces por sus propios
profetas?
E
Isaías clama de Israel: “Aunque fuera el número
de los hijos de Israel como las arenas del mar, sólo
un resto sera salvo,
...Delito
contra el que se anunciaba la condena. ¿O es que
acaso se salvaron muchos de la destrucción de Israel
por el imperio romano?
Porque
el Señor realizará sobre la tierra su palabra
cumplidamente y pronto”.
...Tan
pronto como se cometiera el delito, se entiende. Rapidez
de la que volvemos a deducir que la Ley es eterna y su Trasgresión
es juzgada según Justicia. Justicia incorruptible
de la que el cristianismo debe sacar la lección al
caso, a saber, que de darse con conocimiento de causa la
Desobediencia contra la Unidad Universal pedida por el Mandato,
el Cristianismo en cuanto Reino y casa de Dios en la Tierra,
será destruido.
Y
según predijo Isaías: “Si el Señor
de los ejércitos no nos dejara un renuevo como Sodoma
hubiéramos venido a ser y a Gomorra nos asemejaríamos”
...Y
en este caso, no mediando profecía, esa destrucción
sería absoluta.
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