...Según
esto, pregunto yo: ¿es que Dios ha rechazado a su
pueblo? No, cierto. Que yo soy israelita, del linaje de
Abraham, de la tribu de Benjamín.
...La
estructura de los acontecimientos vuelve a pedir paso. La
Justicia Divina según cuyos principios los hijos
del Adán que con su Caída arrastrara a los
hijos de los demás padres de las demás naciones
al infierno de la ruptura entre el Hombre y su Creador,
y el consiguiente traspaso de poder de Dios al Diablo, quedando
el mundo sujeto al imperio de la Muerte, esa Justicia sólo
puede ser reprobada en función del sufrimiento que
impone el hecho inevitable de encontrarse nacido dentro
de la descendencia y generación sujeta por la Justicia
Divina a sus principios. Son los judíos los que deben
detenerse a pensar si Dios fue justo o injusto al hacer
que por la condena de los hijos de Abraham nos llegase a
los hijos de los padres condenados por Adán: la Salvación,
es decir, la caída del muro de enemistad que el padre
carnal de Abraham levantó entre Creador, Dios, y
creación, nosotros, el Hombre. Cerrar la mente al
pensamiento dogmatizando sobre la condición animal
de todos los hombres, sobre los cuales se alza el pueblo
elegido, único pueblo, el judío, que debe
ser llamado humano; cerrarle la puerta a la verdad de esta
manera, mediante el demonismo causante de la Caída
elevado ahora a sagrada escritura, fue la sabiduría
determinante que causó la destrucción del
reino de Israel y la desaparición del Estado Judío
del mapa de las naciones. Pues como se infiere de la psicosis
explosiva que hizo saltar por los aires el mundo de Adán,
el desprecio por el Hombre, cuyo origen animal habían
contemplado todos los hijos de Dios en vivo, siguiendo paso
a paso su evolución desde el barro primordial al
reino arborícola y desde ahí al Edén,
el desprecio por aquel mono desnudo estuvo entre las causas
motrices generadoras de la última Guerra del Cielo.
Cuando el judío se impuso por norma sagrada el desprecio
hacia todos los hijos de los padres condenados por el pecado
del padre de Abraham, atrayendo sobre un mundo inocente
el castigo debido a su culpa, siendo que hubieran debido
andar, como sus profetas, vestidos de saco y ceniza, aplastados
por la conciencia de ser los hijos del delincuente que atrajo
sobre nuestro mundo la ruina, cuyo pecado cargara sobre
sus espaldas su Hijo, el Cristo, el Hijo del hombre; cuando
el judío le respondió a la verdad divina con
su ignoracia supina, a saber, todos los gentiles son bestias,
ese día, mucho antes del Nacimiento, se selló
la destrucción del Estado que había de nacer.
Pues recordemos que Isaías vivió antes de
la destrucción del reino de Judá. Así
que infinitamente antes de producirse el regreso de la Cautividad
babilónica el misterio de la caída de los
hijos del delincuente, Adán, en el demonismo implicado
en el desprecio al género humano, esta Caída
del Judío era ya visualizada por Dios y predicha
por El para que la lección resultante nos sirviera
a todos de sabiduría. Quiero decir, nada más
caer Adán la visión que Dios tiene se torna
en juicio, ve el futuro del Mundo abandonado a las fuerzas
destructivas de la Muerte, y desde esta sabiduría
de quien ha visto el fenómeno muchas veces Dios profetiza,
o sea, da a conocer el Fin al que conduce la asociación
infernal entre el mundo, el demonio y la carne. "Polvo eres y al polvo volverás".
Dios no está hablando de Adán en cuanto individuo
sino de Adán en cuanto Cabeza del Género Humano.
El mundo, y por extensión todo mundo, abandonado
a sus propias fuerzas dirige su futuro al cementerio de
su extinción total. Dios se limita a descubrirle
a Adán la consecuencia de su delito. Es una consecuencia
que deviene destino final de todo pueblo y nación,
y por implicación apocalíptica, el destino
de la Humanidad. Dios vio mundos sin número seguir
ese camino y llegar a ese punto. Y vio cómo el resultado
final de la lucha entre el Bien y el Mal es, siempre, la
desaparición del mundo en el que ha brotado el fruto
de la ciencia maldita: la violencia como medio de conquista
del Poder, la muerte del otro como puente de acceso al Imperio.
El final de todo mundo atrapado en esta dinámica
suicida esquizoide psicótica agresiva es la extinción,
que, por multiplicación de esta fuerza en el tiempo,
deviene apocalíptica. Adán también
ve este destino, lo comprende y huye de la presencia de
Dios. Su retirada es la retirada hacia adelante del loco
asesino que ve que sólo puede escapar de la ley matando
más. Dios lo encuentra en ese estado y su mente ve
el resto del camino por el que la Humanidad llegaría
a su destrucción. "Polvo
eres y al polvo volverás".
No
ha rechazado Dios a su pueblo, a quien de antemano conoció. ¿O es que no sabéis
lo que en Elías dice la Escritura, cómo ante
Dios acusa a Israel?
...Pero...
Si la visión fue según Sabiduría, y
el Juicio según Ley, la Sentencia fue según
Justicia. Contra el protestantismo calvinista y los predeterministas
fundamentaloides seudo cristianos hay que decir que Dios
contó con dos cosas a la hora de darle mujer a su
hijo Adán. La primera que dejados solos superarían
la Prueba de Obediencia a que había sido sometido
él; la segunda que ninguno de los hijos de Dios se
atrevería a intervenir en el Edén. La libertad,
de todos modos, es suprema y, creados a la imagen de Dios,
la voluntad del Ser es la Herencia escatológica que
determina la Personalidad del YO Soy que, en cuanto hijos
de Dios, toda la creación recibe como vestidura de
Adopción eterna. La Ley era para todos. Cualquiera
que comiera de ese Arbol, moriría. Nadie, bajo ningún
concepto, debía alterar el curso de los hechos dispuestos
por el Creador, y cuyo resultado dependía exclusivamente
de la Libertad de Aquel hombre sujeto a Prueba de Fidelidad.
La terrible sentencia de la Ley: "Morirás, de
comer", tenía por extensión la propiedad
de erigir alrededor del Hombre un muro todopoderoso, de
Defensa contra cuya solidez ningún hijo de Dios debía
acometer acción de ninguna clase: bajo pena de Muerte.
La confianza de Dios respecto a la Obediencia de toda su
Casa se basaba en un punto ontológica decisivo, a
saber, que siendo todos sus hijos Inmortales a Imagen de
la Indestructibilidad Divina, la Ley únicamente podría
cumplirse mediante el Destierro del Transgresor fuera de
los términos de la Creación. Con la Confianza
puesta en el temor de sus hijos a su Ley y Su esperanza
en la Victoria de la Libertad humana, Dios dejó el
curso de los acontecimientos en las manos de la propia naturaleza.
Contra Su Confianza y sin defraudar Su Esperanza, por en
cuanto la Libertad humana fue forzada a actuar contra su
voluntad, pues que fue violentada su Inteligencia mediante
una Mentira, Dios regresa para encontrarse atrapado en una
Trampa Apocalíptica. Si no aplicaba la Ley se daba
por sentado que este precedente ponía a los hijos
de Dios más allá de la Ley. Por el Amor a
sus hijos y en razón del Precedente que la Absolución
de Adán aportaría, Dios convertía su
reino en un Olimpo de dioses cuyos actos pasaban a ser inviolables,
y cuyas personas pasaban a quedar absoluta y eternamente
fuera del alcance del brazo de la Ley. Y si le aplicaba
A Adán la Ley se encontraba Dios en la posición
del que, en razón de la complejidad de su Obra, tenía
que condenar a todo un mundo por el pecado de un sólo
hombre. Como ya dijo el Apóstol antes, hablando sobre
el prototipo de Cristo, como Cristo, Adán nació
para ser la Cabeza del Mundo de los hombres. Quiero decir,
Dios dijo: "Hagamos al Hombre...". No se refería
a un individuo en cuanto individuo sino al Género
Humano en cuanto un Único Cuerpo cuya Cabeza era
Adán. Caída la Cabeza, Adán arrastraba
en su Caída a todas las naciones de la Tierra. Caída
de su MUndo de la que Dios excluyó a Abraham y su
Descendencia. ¿Por qué? ¿Por qué excluye
a los hijos del delincuente y abandona a los hijos de los
inocentes? La respuesta del Judaísmo, que heredaría
el Islam, y adoptarían desde el principio algunos
círcuos cristianoideos, sería una versión
del demonismo causante de la rebelión contra la Ley
que los hijos de Dios protagonizaran en su búsqueda
de la transformación del reino de Dios en un olimpo
de dioses asesinos. O lo que es igual: Dios es Todopoderoso
y no tiene por qué explicarle absolutamente a nadie
el por qué de lo que hace. Porque es Omnipotente
puede hacer lo que le dé la gana sin basar su acción
y comportamiento en justicia ninguna. La única postura
del hombre es arrodillarse y gritar: Dios es y Grande, Dios
es Grande.
...Este
fue el grito de adoración que los llamados ángele
rebeldes quisieron imponerle a Dios, esperando que Dios
retribuiría su adoración mediante el paraíso
de los dioses inviolables a la propia Ley Divina. Grito
contra el que Dios se rebeló aplicando la Ley según
los términos escritos y que comprendía en
su extensión a todos sus hijos. Porque, ciertamente,
Dios no podía absolver a su hijo menor, Adán,
en base a la falta de libre voluntad durante el proceso
de desobediencia sin proceder a la anulación de la
Ley; y su aplicación ponía la Gloria de Dios
en entredicho al condenar por el pecado de un sólo
hombre a toda la Humanidad. Pero, al no absolver a Adán
Su Justicia se elevaba a Gloria sempiterna, en razón
de la cual la Muerte exigida por la Ley le era aplicada
a la parte rebelde en toda su extensión, o sea, el
destierro de los límites de la Crreación de
Dos, y abarcando ésta en sus fronteras al Infinito
y la Eternidad en tanto en cuanto que son una sola cosa
con Dios Creador, ¿adónde iría la parte
rebelde?
...En
la estructura de estas consecuencias la parte del pueblo
salido de aquel Adán quedó sellada cuando
Dios acogió su defensa en función de la fuerza
que se le había hecho a su libre voluntad. La Razón
Sagrada que individualizaba a la descendencia de Adán
quedó recogida en la Promesa drl Nacimiento del redentor.
Pero sobre el cómo y el cuándo se produciría
este Nacimiento y su Redención nada dijo Dios, y
por tanto nada podía sanber el Judío. De aquí
que, conociendo esta ignorancia, dijera el Profeta:
..."Señor,
han dado muerte a tus profetas, han arrasado tus altares,
he quedado yo solo, y aun atentan contra mi vida".
...Estamos
viendo que no sólo el pueblo judío sino que
cualquier pueblo que hubiese sido sujeto a la ley de sus
padres hubiese actuado siguiendo la misma pauta de comportamiento.
La guerra que se estaba librando en la Tierra inmplicaba
al Cielo, y en sus Batallas la Humanidad era carne de cañón,
actores secundarios destinados a perecer durante la escena
sin más gloria que la pasajera atribuída a
sus vidas por el director de la Historia. La parte del pueblo
judío, aunque principal, estelar en tanto que personal
y propia, se ajustaba al guión universal, y dentro
de ese guión básico, desconocido para el judío
y reinterpretado a su manera por el Judaísmo, que
con sus prescripciones quiso borrar el original, no escrito,
sino en la Mente Divina, y poner sobre la mesa el propio,
interpretando la Historia Universal según su propia
inteligencia natural; la parte del pueblo judío era
la del asesino de profetas y, finalmente, del propio Redentor.
Nada ni nadie podría impedir que el Delito contra
Cristo se ajustara al Guión. Al fin y al cabo eso
es la Biblia, un Guión. Guión cuya Historia
era el encuentro a Muerte entre el Hijo de Eva y el asesino
de Adán. Todo lo demás, el resto del mundo
entero, incluídos los judíos, eran actores
secundarios cuyo papel estaba fijado alrededor de ese Duelo
Final de cuyo resultado dependía el Futuro de la
creación entera. Como lo reveló San Juan:
La Muerte de Cristo era una Necesidad. Y Dios, viendo el
Duelo desde su Fuerza, predice el Fin desde antes de producirse
la Victoria de su Campeón, como dice el profeta:
Para que nadie creyera que no lo había anunciado
mucho antes de producirse. La confianza en Su Victoria era
el secreto mejor guardado del universo. Y sin embargo escrito:
Dios enviaría, para que se cupliera la Ley, a su
Unigénito, que, encanrado en una hija de Eva, nacería
de Eva, y siendo hijo de Dios, podía ser elegido
para pedir Venganza por la sangre de su Hermano Menor, Adán,
padre de Abraham, padre de Jesús. Cómo, pues,
podían los hijos de Abraham conocer lo que era un
Misterio para el priopio Satán, que se presentaba
ante Dios como quien creía que podría vencer
en Duelo legal a cualquiera hijo de hombre, pues la Ley
era clara: El Vengador tenía que ser hijo de Eva.
De locura erA pedirle a un hombre mortal que estuviera en
el secreto del que un Inmortal, teniéndolo delante,
no podía descubrir su enigma. De aquí la respuesta
del Profeta:
Pero
¿qué le contesta el oráculo: "Me
he reservado siete mil varones que no han doblado la rodilla
ante Baal"
...Dios
no repudió al Judío en cuanto hombre, sino
que repudió su religión en tanto que fue la
dogmática animal del Judaísmo la que arrastró
a los hijos de Abraham a ponerse de la parte del Diablo,
y en cuanto fuerzas del infierno se entregaron a las persecuciones
contra los cristianos. Mas, lo mismo el judío que
el gentil ambos habían sido y seguían siendo
parte de una guerra entre el Cielo y el Infierno que, por
fin, se hacía humana en Cristo y abría sus
filas al universo de las naciones humanas para unidas en
su Plenitud darle a Dios el Sí a su Ley que le negara
el Primer Hombre.
Pues
así también en el Presente tiempo ha quedado
un resto en virtud de una elección graciosa.
...El
Guión Bíblico daba Fin a una Era y Principio
a otra. Y sin embargo si todos fuimos condenados por un
hombre, lo mismo el gentil que el judío, era natural
que Dios no exterminara a los hijos de Abraham sino que,
sujetándolos a la justicia, preservara su simiente
para que su cuerpo conociera igualmente la Gracia de la
Redención. Si Adán no hubiera caído
la Humanidad no hubiera conocido jamás el infierno.
Lo otro, exculparse de toda culpa mediante el artificio
de hacer descender de Adán, según la carne,
a todas las naciones, se llama Judaísmo. Este Judaísmo
fue el que Dios borró del mapa de la Historia y dispuso
que surgiera en el futuro a fin de que por el conocimiento
de su dogmática todos los judíos comprendieran
la locura de su exculpación en razón de una
elección "no por la gracia" sino por el
Poder arbitrario de un Dios que por ese Poder puede hacer
lo que le venga en gana, condenar a un mundo entero por
el pecado de un sólo hombre, salvar a la descendencia
de ese pecador y condenar a la de los inocentes arrastrados
al infierno por el pecado del padre de esa descendencia
elegida por la arbitrariedad de ese Dios a conocer las mieles
del Paraíso, en la otra vida, y en el futuro de ésta
la fruta prohibida del Emperador Universal Judío
que un día ha de nacer para dominar sobre todas las
Naciones de la Tierra. O séase:
Pero
si por gracia, ya no es por las obras, que entonces la gracia
ya no sería gracia.
...No
es que San Pablo fuera un gracioso y se tomara a chiste
las persecuciones de sus hermanos de sangre contra los cristianos,
en las que él mismo participara tan alegremente.
La Gracia de la que habla no es esa gracia. Tiene que ver
más con esa gracia que se aplica a un condenado a
muerte en cuyo delito es hallado una causa atenuante, originada
la misma en una fuerza externa mayor contra la que era imposible,
por su naturaleza, que el condenado venciese por sí
solo. Hallada esta fuerza mayor, el Juez aplica la Gracia,
sin anular la pena debida al delito cometido. Lo cual es
evidente. El que derrama la sangre humana debe cumplir la
sentencia contra el delito, que es la muerte. Mas es el
propio Dis quien reconoce la existencia de fuerzas mayores
en razón de la cual se puede conceder la Gracia,
es decir, no la liberación de la pena pero sí
la ejecución de la plenitud de la sentencia. Es de
esta manera que al preservar Dios a una parte del pueblo
judío, autor de la Muerte de Jesús y sus hermanos
en el espíritu de Cristo, la sentencia no es anulada
y la destrucción de su Estado y nación debía
proceder según ley. Pero la misma causa redentora
ponía sobre la mesa del tribunal de los hijos de
Dios una razón de fuerza mayor, reconocida en la
Necesidad de la Muerte de Cristo, en orden a la cual la
Gracia le era concedida al pueblo carnal de Abraham y desde
ella se ordenaba la conservación de su vida, que
de otra manera hubiese quedado sujeta a la ley de extinción
que sigue al delito. Gracias a esta Gracia el pueblo judío
tiene al tiempo presente: Vida, Estado y Nación.
¿Qué,
pues? Que Israel no logró lo que buscaba, pero los
elegidos lo lograron. Cuanto a los demás, se han
encallecido.
...Obvio,
pues era imposible que Dios le concediera a un hombre lo
que le negara a un hijo de Dios, a saber, sentarse en el
Trono de Dios como rey universal sempiterno. Pero me diréis, ¿es
que acaso los hermanos de Cristo no fueron hombres? A lo
cual yo respondo: En efecto, porque siendo coherederos del
Heredero de Adán a ellos les pertenecía el
Reino. Que Dios hizo efectivo al hacer que este Heredero
fuera el Señor legítimo de este Trono, Jesús,
quien uniéndose por su Encarnación a la Descendencia
de Eva hacía partícipe de su Corona a sus
Hermanos, los elegidos de entre los hijos de los hombres.
Partícipes, pero no dueños. Coherederos, pero
no propietarios. Hijos, pero adoptivos. Sólo hubo
un Heredero Universal Sempiterno: Jesús, Dios Hijo
Unigénito, a quien por derecho Divino le corresponde
el Reino de Dios y por Derecho de Encarnación la
Corona de Adán, que en David se hizo Universal, adelantando
de esta manera Dios, Padre de Jesús, la Revolución
sin precedentes que se produciría en la Creación
a partir de la Resurrección. Mas para que hubiera
Resurrección había de producirse la Muerte.
Según
está escrito: "Dioles Dios un espíritu
de aturdimiento, ojos para no ver y oídos para no
oir, hasta el día de hoy"
...La
misma ley que encerró a los gentiles en los calabozos
de la Muerte, pagando el pecado que sólo Adán
cometiera, tendría que hacer efectiva su extensión
a los hijos del pecador. Si por un tiempo los judíos
fueron tenidos aparte, aunque dentro de aquel mundo por
su padre carnal arrojado al infierno, la valla que Moisés
levantara a su alrededor mantuvo las llamas de ese fuego
alejadas de Israel, que siempre tuvo a Dios dentro de su
Historia. Pero la Necesidad había impuesto su Ley
mucho antes de nacer Moisés y había d ellegar
el día en que los judíos habían de
gustar el significado de vivir sin Dios, abandonado a las
fuerzas del infierno sin más medios de defensa que
la propia ley humana. Tal es el estado al que fueron arrojados
los gentiles por el pecado del padre carnal de los judíos.
Viendo la Necesidad dijo el rey de los profetas:
Y
David dice: "Vuélvase su mesa un lazo, y una
trampa, y un tropiezo, en su justa paga
...Nada
ni nadie podía detener la fuerza de los elementos
desatados por la Caída. Los profetas lo sabían
y la Historia les ha dado la razón: la Biblia es
un Guión al servicio de la Glorificación del
Hijo Unigénito de Dios, en cuya Mano dejó
su Padre el Futuro de su Reino y de su Creación entera.
Los judíos lo podrían vencer el poder de la
fuerza de las tinieblas que su padre carnal desatara sobre
la Humanidad el día que Dios retirara la protección
bajo cuyo sello habían vivido durante milenios. Ahora
bien, la Ley es Universal y es el propio David, gloria del
Judío, quien se pone a bailar desnudo para escándalo
de su pueblo en honor de su Incorruptibilidad. "El
que derrame sangre humana por mano humana será derramada
la suya". La Ley no distingue entre judíos y
gentiles. Y en honor de esta universalidad, celebrando David
el Juicio de Dios contra su padre Adán, bailó
desnudo el Héroe; baile que, viendo la Muerte de
Cristo, se resolvería al final sobre la tumba de
su propio pueblo. De aquí que insista , diciendo:
Oscurézcanse
sus ojos para que no vean y doblegue siempre su cerviz"
...No
todos son malas noticias empero. Y aunque se hable así
para hacer recapacitar al judío que vive sobre su
dogmática fuera de tiempo y lugar, únicamente
un ignorante puede olvidar que David estaba bailando sobre
la tumba del Diablo y celebrando la Victoria del Hijo de
Eva, y con su pluma abogaba ante Dios por el Juicio desde
antiguo escrito: "Si comieres, morirás".
Que se cumpla, pues, Destierro eterno de los términos
de la Creación para los que un día fueron
hijos de Dios, y entre ellos distribuyera Dios los pueblos
de la Tierra para que se cumpliera su Voluntad: "Hagamos
al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza". |