El Evangelio de San Pablo

Los fuertes y los débiles en la fe

...Los fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos en nosotros mismos.

...De siempre y más en este punto del camino de la Historia de la Salvación cuando las fuerzas humanas se han desbocado y galopan hacia el final consecuente con la ley: "Polvo eres y al polvo volverás", referida al mundo entero, puesto que Adán era la Cabeza del Primer Hombre, que por esto dice San Pablo: el Primer Hombre fue alma viviente, el Último; espíritu vivificante. Y en otra parte: Jesús, prototipo de Adán, descubriéndonos por lo visible lo invisible, por lo presente lo pasado. De manera que, inevitable el recorrido, la unidad en el Último Hombre, en quien vive el Futuro, ha de ser más sólida que nunca, pues lo que hemos de ver no fue visto nunca antes y no volverá a verse después de nosotros.

Que cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, buscando su edificación;

...El Mal y todo lo que representa están próximos a su destierro de la faz del Género Humano. Los fuertes en la Fe, aquéllos que vemos el futuro en la Promesa de vida eterna, debemos sostener el pulso y el paso de quienes no pueden comprender qué hay al otro lado de este siglo. Al otro lado existe un Mundo gobernado por la Sabiduría del Dios de la eternidad. Todos los males que arrastran al hombre a su destrucción y gobiernan su destino desde la Caída están próximos a regresar allá de donde vinieron, la boca de la Muerte. Todas las religiones y todas las sociedades secretas, todas las organizacionesd cuyo origen es el mantenimiento del crimen y la delincuencia, están prestas a ser borradas de la faz de la Tierras, a fin de que el Hombre se enfrente a su destino cara a cara, sin presión ni fuerza externa que manipule su Libertad para tomar la Decisión Final: Justicia o Corrupción, Paz o Guerra con Dios, la Verdad o la Mentira, en una palabra: el Bien o el Mal.

que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito: "Sobre mí cayeron los ultrajes de quienes me ultrajaban".

...Conociendo este Final, que venía implícito en su resurrección, el Hijo de Dios sufrió por nosotros el golpe maligno de este mundo destinado a desaparecer de la faz del Universo. Nos abrió camino para que nosotros le abramos camino a las generaciones que han de disfrutar de la Victoria de la Esperanza que Dios engendró al principio de los Milenios. El golpe final del mundo salido de la Muerte, y entrado en nuestro Género por la puerta de Adán, como el coletazo de la serpiente antes de expirar para siempre, ha de ser duro, pero no es menos cierto que pensando en este encuentro Dios nos ha hecho a la Imagen de su Hijo. Lo que tiene que ser, será.

Pues todo cuanto está escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, a fin de que por la paciencia y por la consolación de las Escrituras estemos firmes en la esperanza.

...¿Y qué Esperanza es ésa sino que el Género Humano, libre de las fuerzas malignas que se alzaron contra el Reino de Dios y convirtieron nuestro mundo en su campo de batalla, tenga la oportunidad de decidir en libertad y con pleno conocimiento de causa entre el Bien y el Mal, entre el Dios de la Creación y la Muerte de la Increación? Nuestra Fe, la Fe de los hijos de Dios, es que libre de esas fuerzas y conociendo la verdad sobre todas las cosas el ser humano dará su Sí a la Creación de Dios.

Que el Dios paciente y consolador os dé unanime sentir de unos para con otros en Cristo Jesús,

...La Victoria de la Fe vive en la Esperanza y la Esperanza en Aquel que la concibió en su Omnisciencia los ojos puestos en la Bondad del ser humano, cuya maldad, fruto de la Caída, es una enfermedad pasajera ante Aquel que tiene el Poder de hacer que triunfe su Espíritu sobre la herencia carnal de los siglos.

para que unánimes, a una sola voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

...El, Aquel contra quien se alzara la Muerte concibiendo en un hijo de Dios el Imperio del Pecado y del Crimen como estado perfecto de Gobierno del Universo, Ese Mismo Dios, que a Noé y por Abraham se reiteró en su promesa de vida eterna para la Humanidad en Cristo, es el Origen de la Esperanza Universal de Salvación en cuyo seno fuera concebido el Principio después del Fin que procede de la Inteligencia que dice Sí sin necesidad de sufrir el golpe. De una forma abstracta digamos que Adán necesitaba ver para creer que el Fin de todo Mundo y Civilización sujeto a la ley de la Ciencia del Bien y del Mal, esto es, a la ley de la selva, era la autodestrucción. Dios lo sabía por experiencia, pero ninguno de sus hijos podía comprender por qué, teniendo a Dios, habria de ser así. esa necesidad impusosu estructura a los Milenios creando según su progreso dos bandos bien diferenciados, los que sin ver más comprenden que el Fin es el dictado, y los que creen que pueden escapar a ese Fin sin necesidad de abolir la ley de la ciencia del Bien y del Mal. Darle gloria a Dios es creer sin ver. Su palabra es verdad y es vida. Dios no miente. No le mintió a sus hijos: "Si comeis, morireis". Y en comiendo: "Polvo eres, y al polvo volverás". La encrucijada en que se nos pone es clara: ver para creer o deduciendo de lo que hemos vivido hacer innecesario el desenlace y doblar las rodillas ante Dios y confesar la verdad. El es verídico, no mintió cuando le prohibió a sus hijos cualquier invocación a esa ley maldita como ley de civilización. Quien la hace su ley, muere.

Por lo cual acogeos mutuamente, según como Cristo nos acogió a nosotros para gloria de Dios.

...La llamada es para todos los hombres sin excepción, y la responsabilidad de todos los cristianos y sus iglesias para que su conducta interna no sea ocasión de rechazo. Pues si por culpa de la división de las iglesias se pierden las almas por las que Cristo y sus hermanos en Dios derramaron su sangre, la sandre de esas almas le será reclamada a las iglesias, pues Dios no abole su ley: De la sangre del hombre os pediré cuentas.

Os digo que Cristo fue ministro de la circuncisión en honor de la veracidad de Dios para mantener firmes las promesas hechas a los padres,

...Que tuvieron por núcleo la Revolución que fructificó en la Abolición del Imperio y de toda Corona, en el Cielo como en la Tierra, y el Nacimiento del Día de la Plenitud de las Naciones, cuando el Rey, en la plenitud de la gloria de su Libertad Todopoderosa, al frente de su Casa, había de combatir el Mal y dirigir las fuerzas de su Reino contra el último enemigo, la Muerte, liberando al ser humano de toda enfermedad y carencia. Consciente y porque esta Fe y Esperanza perdió en los hijos de Abraham brazos que la sostuvieran, Dios Eterno no perdonó a su Unigénito -por emplear el símil histórico puesto en escena en el Sacrificio de Isaac, Unigénito de Abraham- para que por Aquel quien es Dios de Dios, engendrado no creado, de la misma Naturaleza Todopoderosa y Sempiterna que el Padre, la Esperanza de los Padres de Israel encontrase la Fuerza Invencible de quien con su Palabra hizo brillar la Luz en las Tinieblas, liberando a la Tierra de la Confusión en que su Soledad y el Silencio de Dios la destinaron. Desde entonces esa Esperanza ha latido en el seno de la Fe, que es la Iglesia, en quien Cristo Jesús había de concebirle a Dios hijos de su Descendencia, herederos de las Promesas de los Padres, para en alas de la virtud del Espíritu de Dios seguir al Rey a la Victoria de Dios sobre el Imperio de la Muerte. Que así sea.

y mientras que los gentiles glorifican a Dios por su misericordia, según está escrito: " Por eso te alabaré entre los gentes y salmodiaré a tu nombre".

...Hijos y siervos de Dios, salid a ver la Luz que derrama sobre la Tierra este Nuevo Día. Lo que había de ser, ha sucedido; lo que ha de ser, está ya sucediendo. La Hora y el Día por el que la creación entera suspiró ha roto aguas y se oye la Voz de la Esperanza dando a conocer a todas las naciones el Conocimiento Verdadero de la Divinidad y su Voluntad Presente. Dejad la timidez entre las sábanas de la Noche de los milenios; a la guitarra, al piano, al oboe, a lo poeta y a lo lírico, con odas y cantos, que bailen las letras y las voces al son del Nuevo Día.

Y otra vez dice: "Regocijaos gentes con su pueblo";

...¡Cuánto tiempo, hermanos, ha estado esperando la creación entera este Día! El Día en que Dios se levantaría de su trono y no sujeto ya a más Ley que a la del Amor, desplegaría la plenitud de su potencia su Ser sobre nosotros, el pueblo abandonado a las tinieblas y ejemplo para el universo entero del continente al que conduce la ley prohibida por la eternidad: "El que coma, morirá".

y de nuevo: " Alabad al Señor todas las gentes y ensalzadle los pueblos todos".

...Desde las distancias de los milenios y bulliendo en Su Mente este Día porque no podía contener en su pecho esta Hora, queriendo c ompartir Su Alegría, le abrió Su pensamiento a Sus siervos, los profetas, para que se gozasen viendo el fin al que tendían todos los movimientos del Altísimo. Éramos una visión a lo lejos. Luego se hizo Promesa en el seno de la Iglesia. Y Hoy es ya un Hecho. Dios no abandonó jamás a sus hijos, sino que mirando al Fin de todas las cosas les pidió lo que de otro modo jamás d elos jamases les pediría: Bajar la cabeza, cerrar la boca y poner el cuerpo en el fuego. Gloria a los héroes que conquistaron la Eternidad para nosotros. Y toda la Gloria y el Poder a Aquel que tejió sus vidas en el seno, pariendo Israel vencedores natos, conquistadores del Inifnito.

Y otra vez dice Isaías: " Aparecerá la raiz de Jesé y el que se levanta para mandar a las naciones; en El esperarán las naciones".

...La espera ha concluído. La expectación ansiosa de la creación se ha satisfecho y la Aurora del Día de los hijos de Dios ha roto sobre el horizonte. A la cabeza va su Padre, Rey y Señor. Este es un gran día para la Humanidad, pero aún más lo es para el Cristianismo.

Que el Dios de la esperanza os llene de cumplida alegría y paz en la fe para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.