...Hemos
visto hasta aquí dos cosas. Primero, que la comunidad
romana a la que Pablo le dirigía esta Carta se encontraba
a las puertas de su Martirio, y el Apóstol en tanto
que profeta -según la Escritura: "El espíritu
de Jesús es el espíritu de la profecía"-
se dirigía a la comunidad cristiana romana para recordarles
lo que era y le es y le será sempiternamente natural
a la doctrina apostólica del Reino de Dios, a saber:
se es de Cristo antes que de Pablo o de Pedro, y cristiano
antes que romano u ortodoxo o protestante. Y segundo: como
hay dos justicias, la humana y la Divina, hay dos actos
contrarios a sus mandatos, que son el delito circunstancial
y el pecado. Por el pecado rompemos valores eternos sobre
los que se basa la Sociedad entre el Creador y su Creación;
y por el delito circunstancial rompemos con la injusticia
de quienes abolen el pecado despreciando a su Creador para
alzarse ellos como fuente de legislación. En la lucha
entre estas dos justicias hallamos el campo de batalla sobre
el que nuestro mundo se ha estado moviendo en el infierno
de sus guerras y desgracias desde la Caída de Adán
hasta nuestros días. En este capítulo II el
Apóstol da un paso adelante y reflexiona sobre la
Caída del Muro entre judíos y cristianos que
Dios derribó por amor a su Hijo. Pues está
claro que la no aceptación divina a la alianza entre
el Cielo y el Infierno, es decir, dar luz verde a la transformación
de su Reino en un Olimpo de dioses más allá
de la Ley, meta de la Rebelión de una parte de su
Casa contra su Justicia, tuvo y tiene en su Hijo la razón
sempiterna de ese No. Como Padre no quería criar
a su Hijo en un mundo sujeto a las leyes del Bien y del
Mal; no estaba dispuesto a hacerlo y no lo hizo. Las circunstancias
impuestas por la Traición, que otros llaman Rebelión,
encontró en su propio Hijo el No de su Padre, de
aquí que dijera Jesucristo, y con toda propiedad:
"El Padre y yo somos una sola cosa". Y seguimos
Cierto
que la circuncisión es provechosa si guardas la Ley;
pero si la traspasas, tu circuncisión se hace prepucio
...El
origen de este análisis era, es y sigue siendo descubrir
la conexión luterana. Vamos centrando el problema
con la intención de poner el texto en su contexto
y evitar cualquier manipulación. Ya sabemos que la
manipulación es el arte de sacar el texto de su contexto
con la idea de pervertir el espíritu del autor. ¿Es
lo que hizo Lutero? Esto es lo que vamos a descubrir. Así
pues, si primero el autor se dirige a los cristianos de
Roma, enseguida apunta a los cristianos de origen judío,
como él mismo, en cuya comunidad específica
se había levantado el debate del judeocristianismo,
que al propio Pedro le causara tantos dolores de cabeza
y al cristianismo en general una crisis profunda cuyas consecuencias
fueron la violencia en el origen del Incendio de Jerusalén
en el 64, según unos, en el 66, según otros,
pero en cualquier caso siempre anterior al Incendio de Roma.
Pensemos que la acusación neroniana contra los cristianos
encontró buena tierra a causa de la propaganda de
la comunidad judía romana que, absolviendo la rebelión
de los suyos, culpó a los cristianos de haberse rebelado
contra el Imperio, al que profesaban un odio tan grande
como para meterle fuego incluso a la ciudad santa. El humo
del Incendio de Jerusalén aún se olía
en la atmósfera cuando la chispa que saltó
el Mediterráneo arrasó Roma. Nerón
sólo tenía que dirigir su dedo contra los
inocentes a los que la comunidad judeo romana acusara de
ser los pirómanos de Jerusalén para hacer
hervir el odio y desatar el huracán de las Persecuciones.
Cosa que, dada la amistad entre el enemigo número
uno del cristianismo, Flavio Josefo, general judío
y traidor a su patria metido a defensor del judaísmo
en el extranjero para expiar su delito de alta traición
contra sus compatriotas, y amigo personal de la casa de
los Césares, consejero del emperador en los asuntos
judíos, bajo cuyo mecenazgo escribiera sus famosas
antihistorias del pueblo hebreo; contando con tan buen consejero
la idea de Nerón sobre el cristianismo no podía
ser otra que la del propio Flavio: El único cristiano
bueno es el cristiano muerto. Será a esta comunidad
cristiana amenazada de muerte a la que, viendo su martirio,
el Apóstol le dedicará su mejor Carta, su
Evangelio. ¡Y quién mejor que un asesino de
cristianos y perseguidor de hijos de Dios para ver en las
profundidades del terror la mano del hombre al servicio
del Diablo! ¿La circuncisión hace la raza?-
se pregunta. ¿Se es judío por la extirpación
de un pedazo de pellejo o por la adhesión del ser
humano a la Ley de la que procede toda Justicia? ¿Si
se arrancara el Diablo ese trozo de pellejo sería
judío? ¿No la obediencia y el amor a la Justicia
Divina sino un prepucio abandonado a los perros tras su
extirpación es lo que diferencia al hombre de Dios
de los demonios malditos que sembraron el terror en la Tierra
y lo cultivan con tanto esmero desde la Caída a nuestros
días?- San Pablo da un paso adelante en este capítulo,
desgaja raza y hombre de Dios y sujeta al judío lo
mismo que al cristiano a la obediencia a la Justicia Eterna,
de manera que si el prepucio solo no hace al judío
tampoco la fe sola, como se verá, hace al cristiano.
Porque si el prepucio era la señal del judío
y la fe es la del cristiano, y sin embargo sin las obras
de la Ley no había judío, tampoco sin las
obras de la fe hay cristiano, punto al que llegaremos caminando
sobre las letras de un texto que en su contexto se abre
al pensamiento de Cristo, origen y raíz del Evangelio
de San Pablo.
Mientras
que si el incircunciso guarda los preceptos de la Ley, ¿no
será tenido por circuncidado?
...La
reflexión es importantísima, más que
si la hiciera un Orígenes o un San Agustín.
Quien la hace y la plasma es un judío de nacimiento
que no reniega de sus orígenes hebreos pero sí
se sujeta a la ley de la vida: Transformarse o morir, evolucionar
o perecer. El judío, ayer como hoy, predica un estado
humano final en el que la inteligencia y la mente se plantan
y se le niega al Hombre cualquier participación en
la Vida Divina, excepto la de vivir cuerpo a tierra como
si se estuviera delante de un criminal llamado Dios. La
materialización perfecta de ese judaísmo es
el islamismo. Los judíos, obligados a vivir entre
las naciones tuvieron que adaptarse contra su propia ley
de raza, que predica el inmovilismo y el mamutismo social.
Los musulmanes, teniendo su propia tierra, pudieron materializar
esa sociedad sin futuro de la que fueron sacados por la
dinamicidad natural del cristianismo. La pregunta por tanto
no es gratuita: si el incircunciso guarda los preceptos
de la Ley ¿no será tenido por circuncidado?
Por
tanto, el incircunciso natural que cumple la Ley te juzgará
a tí, que, a pesar de tener la letra y la circuncisión,
traspasas la Ley
...Y
la respuesta no menos exacta y justa. Respuesta que se encuadra
en la palabra de Jesucristo refiriéndose al castigo
de las ciudades de su tiempo y Sodoma y Gomorra. Y en las
del propio Moisés cuando dijo que al principio Dios
creó al hombre a su imagen y semejanza. Si lo creó
la potencia de ser se había hecho acto, de manera
que aunque cayera, como cayó, la impronta de aquella
Imagen permanecería viva y se convertiría
en la fuente de donde procede la razón natural desde
la que el gentil, sin conocer a Moisés, era para
sí mismo Decálogo, pues el decálogo
devino Ley de Naturaleza. E igualmente, lo que se aplica
al judío se aplica al cristiano. San Pablo, sirviéndose
de los sucesos hace lección y mediante el ejemplo
predica sabiduría. Si eso le pasó al judío
por convertir el prepucio en signo de salvación y
no la Ley, ¿qué le ha de pasar a quien convierte
la Fe en signo de salvación y le niega su obediencia
a la Ley de la libertad de Cristo? Si el fruto de la Ley
es una Sociedad justa y buena a causa de las obras de los
creyentes, el de la Fe es esa misma meta y fin. El prepucio
y las obras de la Ley es lo que hace al judío; la
Fe y las obras de la Ley es lo que hace al cristiano. Jesús
no vino a abolir la Ley, sino a perfeccionarla engendrando
en el hombre el espíritu divino sin el que la Ley
no puede ser cumplida. Renunciar a este cumplimiento y tirar
la toalla agarrándose al prepucio solo es lo que
hizo el judío al determinar su relación con
su Dios mediante la ley del prepucio, ofreciéndole
a Dios por única adoración un trozo de pellejo
que se tira a los perros. Es lo que hizo Lutero con la Fe
al determinadar al cristiano no por los frutos de Cristo
en el Hombre sino por el prepucio de la fe.
Porque
no es judío el que lo es en lo exterior, ni es circuncisión
la circuncisión exterior de la carne
...La
doctrina divina de los apóstoles, representados en
este momento por San Pablo, no admitía dudas ni admite
desviaciones en razón de los tiempos. El Hombre que
Dios creó a su imagen y semejanza es una realidad
interior. ¿O acaso puede la materia engendrar a Dios?
Pero si todo lo que diferencia al Hombre de las bestias
es un trozo de piel arrancado de su cuerpo ¿por qué
respondió Dios a su Caída acorde a la reacción
que se merece un semejante? Va por los judíos de
origen cristiano a fin de que no miren atrás y conviertan
la fe en prepucio. La Ley es la misma para cristianos y
judíos: No matarás, no adulterarás...etcétera...
Y por esa misma Ley tan antijudío es quien pisa la
Ley y se agarra al prepucio para revocar el Juicio de Dios
contra los transgresores a su Justicia, como anticristiano
es quien convierte la fe en fuego contra la sentencia del
Tribunal Divino sobre quien hace lo que la Ley ordena no
hacer, ¡cometer pecado! Desde esta Doctrina Evangélica
mal consejero fue el Lutero que le predicara a sus fieles
-si eran de Lutero no eran de Cristo- pecar a destajo: porque
todos los pecados los lava la sangre de Cristo, es decir,
la fe. Veremos que semejante sabiduría no podía
venir de Dios. Dios no puede legislar y al mismo tiempo
decretar la inmunidad para todos los transgresores en razón
de ser cristianos.
Sino
que es judío el que lo es en lo interior, y es circuncisión
la del corazón, según el espíritu,
no según la letra. La alabanza de éste no
es de los hombres, sino de Dios
...En
efecto, ¿no proceden del corazón todas las
cosas? ¿Quién será más perfecto:
el que pone su corazón en las manos de Dios o el
que en las manos de Dios pone un trozo de pellejo? ¿Entonces
el judío que asesina es menos criminal que el palestino
que mata? ¿Y el cristiano que destroza es menos asesino
que el ateo que destruye? ¿Cuántas justicias
y varas tiene Dios? ¿Una para todos, judíos
y cristianos, o una ley según quien se acerque a
su Tribunal? ¿Por cuántos dracmas se dejará
sobornar Dios? ¿Cuánto quiere por hacerle
la vista gorda al que -en palabras de Lutero- viola a su
propia Madre? Le entregaron los judíos de los días
de San Pablo a Nerón los cristianos como chivo expiatorio
¿y son santos? Los alemanes hicieron lo mismo con
ellos ¿y son demonios? Que el prepucio solo es desprecio
de la Ley, y la fe sola desprecio de Dios se está
viendo y se verá en los capítulos que siguen.
Los
Judíos reos ante el tribunal de Dios
¿En
qué, pues, aventaja el judío o de qué
aprovecha la circuncisión?
...Traslademos
a nuestro mundo la cuestión: ¿En qué
aventaja al cristiano el bautismo? Porque sabemos que el
bautismo se reparte sin acepción de personas mirando
a la tradición y no a la fe. Igualmente el judío
circuncida a sus semejantes en razón del rito hecho
cuestión nacional. ¿De qué vale la
tradición y en qué mejorará al hombre
un rito que no está fundado en la fe de aquéllos
que lo cumplen? Al devenir en tradición el rito hizo
de la Ley papel mojado sin más propiedad que ser
título nacional de referencia. Mismamente lo que
pasa con la fe, en razón de lo cual San Pedro declarara
-antes de que la tradición naciera- que la fe se
corrompe. Y no es que la fe se corrompa sino que al unirsele
el rito la fe deviene en tradición y la tradición
hace con el Evangelio lo que hizo con la Ley de Moisés,
convertirlo en papel mojado por el agua del bautismo administrado
a quienes sin fe se adhieren al bautismo por la tradición.
La tradición, pues, se alza como muralla entre el
hombre y el Evangelio, no aventajando en nada a sus vecinos
quienes no por la fe sino por la tradición ponen
la gloria de Dios en sus manos. Y sin embargo en algo tiene
que aprovecharle la fe a quienes han sido bautizados.
Mucho
en todos los aspectos, porque primeramente les ha sido confiada
la palabra de Dios
...Ciertamente
los Primeros Cristianos fueron todos hebreos de nacimiento,
de esta manera aventajando el judío a todos los paganos
de su tiempo. Ventaja que permanece y nos descubre donde
esos hijos de Dios "tan ansiosamente esperados por
la creación entera" habrían de abrir
su Era. Pues aunque corruptible por la Tradición
la Fe es indestructible por su Naturaleza.
¡Pues
qué! Si algunos han sido incrédulos, ¿acaso
va a anular su infidelidad la fidelidad de Dios?
...Por
supuesto que no, pues la Palabra de Dios es eterna, expresión
de su Gloria, manifestación de su Poder. ¿O
acaso no le fue infiel Adán y todo su mundo y obviando
esa infidelidad se mantuvo Dios en su Fidelidad: Hagamos
al Hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza? ¿No
volvieron a serle infiel a su Gloria y Poder los hijos de
Abraham según la carne y con todo Dios se mantuvo
firme en su Promesa: En tu descendencia serán bendecidas
todas las familias de la Tierra? ¿Por nuestros pecados
va a renegar El de su Espíritu y desterrar su propiedad:
el ser Santo, a fin de justificar nuestros delitos y mediante
la condena de su Ser absolvernos en el Día del Juicio?
¿Cómo pues hubieran podido los pecados de
las iglesias y sus pastores anular la Fidelidad Divina a
su promesa de suscitarle Descendencia a su Hijo? ¿Pues
quién es el que recibe Esposa sin esperanza de traer
al mundo Descendencia? ¿No recibió en matrimonio
Cristo a la Iglesia? ¿Quién unió no
fue Dios? ¿Y habiendo unido Dios cómo podría
eliminarse del futuro de ese Matrimonio el nacimiento de
una Descendencia? ¿O puede mentir Dios?
No
ciertamente. Quede asentado que Dios es veraz, y todo hombre
falaz, según está escrito: "Para que
seas reconocido justo en tus palabras y triunfes cuando
fueres juzgado"
...La
veracidad Divina demostró su naturaleza infinita
cuando asentó su Fidelidad contra la montaña
de delitos y crímenes a la debida fildelidad del
judío a su Salvador, aquel Yavé Dios que los
salvara de la esclavitud y le regalara una Patria entre
las demás naciones de la Tierra. ¿Toda la
Historia Sagrada qué es sino el recuento de la creación
de esa montaña de infidelidades contra una Promesa
que miraba a todo el Género Humano, contra quien
se alzaba el judío con sus crímenes despreciando
nuestra condición de hermanos en el mismo Creador?
Hubiera sido injusto que por el pecado de los hijos del
pecador hubiésemos sido entregados todos al infierno
al que nos enviaban los judíos mediante el fruto
de sus infidelidades constantes contra su Dios. La Ignorancia
mediaba, según está escrito: "Padre,
perdónalos porque no saben lo que hacen". Pero
esos pecados por los que haciéndose aborrecibles
a su Dios ganaban para nosotros la condenación en
cuyo abismo nos arrojó su padre carnal, Adán,
esos pecados existían. Injusticia contra el resto
del género humano era la que cometía el judío
al amontonar pecado sobre pecado convirtiendo a su Dios,
en razón de esos pecados, en un dios despreciable
a los ojos de todas las demás naciones.
Pero
si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios,
¿qué diremos? ¿No es Dios injusto en
desfogar su ira? (hablando a la humano)
...Dios
sería injusto si incitase al pecado y fundase su
Poder y Gloria en los delitos de sus criaturas. Creados
a su imagen y semejanza, con voluntad personal, libre albedrío
y juicio propio, todas las criaturas estamos sujetas a la
ley de la libertad. Judíos y cristianos, ángeles
y demonios, todos tenemos la facultad de elegir entre el
Cielo y el Infierno, entre la justicia y la corrupción,
entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira. Esta
es la ley de la libertad del Evangelio. Dios sería
mendaz y su justicia una burla si realizada la elección
dejase crecer aquello que odia y es causa de odio entre
todas sus criaturas. ¿O acaso la ley se hace injusticia
cuando alza su brazo contra el delincuente?
De
ninguna manera. Si así fuese, ¿cómo
podría Dios juzgar al mundo?
...Ni
Dios ni ningún juez. La verdadera gloria de la justicia
no está en la abundancia del delito sino en su ausencia.
¿Qué juez busca la reproducción en
serie del delito mirando a glorificar su justicia persiguiendo
y castigando al delincuente? Ahora bien, si Dios ha engendrado
la Fe para anular su juicio a la manera que el prepucio
fue convertido en abolición de su tribunal de justicia...
en este caso sí tendría razón quien
dice la fe sola... "y pequemos que la preciosa sangre
de Cristo lava todos nuestros delitos". ¿No
es esto lo que el Diablo hizo en el Edén, pecar en
razón de ser un hijo de Dios? ¿Fue Dios un
mal padre por tanto al castigar a un hijo suyo mediante
la aplicación a su delito de una ley escrita para
ser obedecida por toda su creación? ¿Cómo
podría ser juez quien absuelve a su hijo y condena
a muerte a un extraño por el mismo delito del que
absolviera a su hijo? ¿Bautizados, por el prepucio
o por el agua, quedamos inmunizados contra el juicio debido
a nuestros delitos?
Pero
si la veracidad de Dios resalta más por mi mendacidad,
para gloria suya, ¿por qué voy a ser juzgado
yo pecador?
...Si
Dios buscara su Gloria a través de una creación
convertida en un teatro de justicia, efectivamente. Mas
quien antes de abrir camino da a conocer la Ley lo limpia
de trampas. La trampa de la ley está en la ignorancia.
Ignorante el mundo de esa ley no podíamos ser juzgados
por ella. Al no hacerlo y justificar nuestra conducta delictiva
en el prepucio de la Fe, hablando a lo humano, Dios demostró
que su gloria no reside en su Poder, sino en su Espíritu,
que ama la justicia y defiende la verdad, madre de la paz,
madre de todo bien.
¿Y
por qué no decir lo que algunos calumniosamente nos
atribuyen: Hagamos el mal para que venga el bien? La condenación
de ésos es justa
...Y
la perversión de todos los valores básicos
del espíritu social de la creación, también.
Quien hace el mal con conocimiento de causa, sea judío
o cristiano, esté sujeto a la Ley o al Evangelio,
se hace reo de juicio ante el Tribunal de quien llamó
a judíos y cristianos a ser santos a su imagen y
a su semejanza. Ser cristiano para cometer sin miedo el
mal contra el que el Juez de la Creación levanta
su Trono de Justicia y ante el que tiemblan quienes conocen
su Juicio es imitar a ésos que tiemblan ante el Espíritu
Santo que anima al Tribunal de Dios. Sacerdote o pastor,
Papa o teólogo, todo hombre sujeto al prepucio, de
la carne o del espíritu, responde ante Dios en razón
de la Ley a la que se acogió, sea la de Moisés
o la de Cristo. La condenación de quienes usan el
signo de la Fe para cometer diez veces más delitos
que aquéllos que sin la Ley y el Evangelio viven
como bestias era justa ayer y sigue siendo justa hoy, y
por la eternidad.
¿Qué,
pues, diremos? ¿Los aventajamos? No en todo. Pues
ya hemos probado que judíos y gentiles nos hallamos
todos bajo el pecado
...Judíos,
gentiles y cristianos, todos, en efecto, nos hallamos bajo
el imperio del pecado. Vivimos en un mundo creado por el
pecado y en plena batalla de liberación hacemos nuestro
camino hasta la victoria final contra su ley. Caminamos
en el dia a día contra el pecado, que nos acecha
y nos tienta, venciendo siempre pero nunca acabando de bajar
la guardia como quien por fin vive en el Reino de Dios.
La diferencia entre unos y otros, siendo todos hermanos,
es que unos renunciaron a la lucha y creen que incluso pecando
hacen su camino, "porque la sangre preciosa de Cristo
los lava", convirtiendo así el cristianismo
en una lavadora de conciencias y las iglesias en el secadero
donde la ropa que estaba roja como la grana sale blanca
como la lana. El que vence permanece en pie, armado hasta
los dientes con las armas de la Fe; el que renuncia y se
queda con la "fe sola" se arrastra de pecado en
pecado imputándole a Cristo sus crímenes y
delitos.
según
está escrito: "No hay justo, ni siquiera uno
...Si
lo hubiera habido, en efecto, ¿qué necesidad
hubiera habido de elegir a su Unigénito como Cordero
de expiación a favor de nuestra ignorancia? ¿En
qué y por qué fue declarado justo Abraham
a los ojos de su Dios sino porque alzó su brazo alegando
su sabiduría en defensa de nuestra ignorancia como
origen y causa de nuestras injusticias y delitos? ¿Qué
judío estaba por justificarnos a las demás
naciones en el pecado de su padre carnal, Adán? ¿Para
alejar esa cruz de sus espaldas no prefirieron la locura
de creer que todos los hombres, blancos y negros, asiáticos
y europeos, americanos y australianos, procedemos de la
unión de Adán y Eva? ¿Puede venir justicia
de la locura?
no
hay uno sabio, no hay quien busque a Dios
...¿Puede
haber sabiduría fuera de Dios? ¿Puede la sabiduría
humana vestida de sacralidad hermenéutica y ornamentos
de santas teologías suplir la Sabiduría que
emana de Dios y con ella eleva a sus hijos de la ignorancia
a la ciencia del conocimiento de todas las cosas? ¿No
se deja encontrar Dios por quien le busca? ¿No aleja
de ir a su encuentro quien cierra la puerta con la llave
de los dogmas y la infalibilidad que procede del miedo a
dar a luz a la edad avanzada de Sara e Isabel?
Todos
se han extraviado, todos están corrompidos
...¿Y
cuál es el término de la corrupción?
¿No hizo Dios ejemplo de la desgracia del pueblo
judío para enseñarnos con su ruina el término
al que conduce la corrupción a toda sociedad y mundo
que se entrega a su ley, que es la del pecado? ¿Y
cuál es la ley del pecado sino: pecar y pecar y pecar
..."que la sangre preciosa de Cristo los lava todos,
amén", traducido al camino cristiano. "Paga
y lava tu delito con el brillo de tu oro"¿no
era la ley del judío objeto de esta sentencia?
no
hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno"
...El
futuro del mundo abandonado en las manos del judío
condujo a su nación a la destrucción. Creer
que por ser cristiano la sujeción a la misma ley,
travestida de fe sola donde antes se puso oro puro, le cierra
la boca a Dios y le arranca de los labios la sentencia que
dictara contra los hijos de Abraham es hacer ejercicio de
locura. La corrupción, irremediablemente, engendra
el mal y aparta del bien, por imitación, a todos
los que ven cómo el malo prospera y el bueno se extingue
despacio pero sin pausa. La Condenación de los que
renuncian a la victoria sobre el pecado es justa.
"Sepulcro
abierto es su garganta, con sus lenguas urden engaños;
veneno de áspides hay bajo sus labios
...¿Podría
decirse con mejores palabras? ¿En la forma no se
deja ver el contenido y por el contenido la profundidad
y vastedad del compromiso de Dios contra la Corrupción
y la Mentira que le sirve de propaganda?
su
boca rebosa maldicion y amargura, veloces son sus pies para
derramar sangre, calamidad
y miseria abundan en sus caminos, y la senda de la paz no
la conocieron; no hay temor de Dios ante sus ojos".
...Esto
hablando sobre el mundo llamado a desaparecer en la tumba
de Aquél que salió por su pie del imperio
de la Muerte.
Ahora
bien, sabemos que cuanto dice la Ley lo dice a los que viven
bajo la Ley, para tapar toda boca y que todo el mundo se
confiese reo ante Dios.
...Efectivamente.
La Ley de Moisés sólo podía tener jurisdicción
sobre los hijos carnales de Abraham, y es a ellos a quienes
encerró en el pecado buscando el arrepentimiento
que procede del Conocmiento del delito cometido por Adán,
pare carnal de Abraham, ancestro de israel, padre de los
judíos.
De
aquí que por las obras de la Ley nadie será
reconocido justo ante El, pues de la Ley sólo nos
viene el conocimiento del pecado.
...Verdad
que se basa en los Hechos, donde vemos cómo el Conocimiento
solo no fue suficiente para evitar que el pecado se consumase
y engendrase la muerte. Siendo verdad y nunca mentira que
por la Ley de Moisés los judíos tenían
un Conocimiento pleno del Pecado y su Naturaleza, no es
mentira y sí una verdad eterna que la Historia Antigua
de los Judíos es una repetición, o si se quiere,
la continuidad de una Caída de la que jamás
la Casa de Adán se levantó por completo. Debiendo
nosotros concluir de lo que vemos porque lo leemos que el
Conocimiento solo del Pecado no procede a la justicia que
engendra la santidad, sino a la corrupción generadora
de la destrucción. El fin de este análisis
psicohistórico de la Carta a los Romanos es, recordemos,
demostrar que la Fe sola está sujeta a la misma Ley
de reacción. Pues si por la Ley de Moisés
nos vino a todos el Conocimiento del Pecado -una vez abierta
la Puerta a todas las familias de la Tierra- por la Fe de
Cristo nos es descubierto el Conocimiento de Dios. Pero,
como en la relación Ley-Judaísmo el Conocimiento
solo fue incapaz de alejar al judío del pecado, el
Conocimiento que viene de la Fe sola es inoperante para
alejar al cristiano de la muerte.
.Dios
ha otorgado a la humanidad la salvación por Cristo
Hemos
alcanzado el punto en el que hemos centrado el tema en la
identificación de la Ley objeto de este análisis.
El Apóstol está hablando de la Ley de Moisés,
jamás de la Ley del Evangelio. Ley de Moisés
por la que la Justificación de la Humanidad era imposible,
primero porque la excluía y extendía su salvación
al pueblo carnal de Abraham exclusivamente y únicamente
en condiciones de esclavitud al converso. Y segundo porque,
como hemos visto, el Conocimiento solo del Pecado no aleja
al hombre de cometer aquellos mismos delitos que gracias
a la Ley nos son presentados en su naturaleza destructora
universal por oposición frontal con la Naturaleza
del Espíritu de Dios. Que la Ley diga: No robarás,
no implica que el hombre no robe, la ley es sólo
el anuncio de las consecuencias de un acto respecto al cual
se nos descubre su naturaleza delictiva. Sea humana o divina
toda ley es inoperante de por sí sola para inmunizar
al individuo y a la sociedad contra el acto respecto al
cual se alza dando a conocer sus efectos. De aquí
que por la ley nos venga el conocimiento del delito, pero
no el del delincuente, por así decirlo.
Pero
ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios
atestiguada por la Ley y los Profetas;
La
Ley, en verdad, determinó un juicio de condenación
universal como respuesta a la Transgresión del Mandato
Original. "Polvo eres y al polvo volverás",
impuso su Ley en el mundo de los hombres desde la Caída
hasta el Final dictado: la Destrucción de la Humanidad,
su desaparición de la faz del Cosmos. Pero Dios,
no pudiendo olvidar la Ignorancia del Transgresor, ni pudiendo
absolver al delincuente en base a su Parentesco, determinó
que en razón de la imperfección en el estado
de conocimiento del ser humano, más allá de
la Ley, sin abrogarla pero sin eternizarla, la Humanidad
encontrase en la Ignorancia del Transgresor la Puerta hacia
su salvación. Moisés y sus sucesores en el
espíritu de profecía, línea que concluiría
en Jesús, el Último Profeta, viendo la naturaleza
del Delito y la ignorancia del Transgresor penetraron en
el Santuario de la Justicia Divina y desde sus principios
Incorruptibles e Indestructibles saludaron la Salvación
que extendería su Nueva Ley sobre todas las familias
de la Tierra en Nombre de la Sabiduría de Jesucristo,
Aquel que con su Todopoderosa Voz hizo brillar la Luz en
medio de las Tinieblas, la misma Puerta de la Salvación
hecha carne...
la
justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los
que creen, sin distinción;
Fe en Jesucristo
en la que observamos el núcleo del problema en el
origen de la Caída. En la Tercera Parte de la Historia
Divina dije que el tema básico en la raiz del enfrentamiento
entre el Paraíso y el Infierno centraba su fuerza
en la naturaleza del Hijo Unigénito de Dios. Las
fuerzas del Infierno, Satán su Campeón, negaron
que ese Hijo fuera engendrado y no creado. La arbitrariedad
Divina fue la que encumbró a ese Hijo al trono de
su Padre, pero no su Igualdad en la Naturaleza Eterna- según
el criterio maligno del Príncipe de las Tinieblas.
En consecuencia siendo el Rey de reyes una criatura como
otra, aunque procedente de una creación particular,
su Corona podía ser traspasada previa conquista de
su Reino. Obvio lo demoníaco de este argumento, siendo
la negación a creer en la Naturaleza Divina de su
Unigénito quiso Dios que la superación de
esa negación imposible de acepar por El fuera la
Llave que le abre a todos los que creen, sin distinción,
la Puerta del Paraíso. Hecho que determinó
haciendo que su propio Hijo fuese esa Puerta.
pues
todos pecaron y todos están privados de la gloria
de Dios;
Entendamos
que habiendo sido atrapado el Género Humano en medio
del fuego cruzado entre dos ejércitos que llevaban
acorneándose desde antes de la Creación de
nuestro Mundo, una vez que por el Pecado de un solo hombre
todos los hombres, sin distinción, fueron privados
de la gloria de la libertad de los hijos de Dios, privados
de la Sabiduría todos, como se ve por los Hechos
de la Historia Universal, todos iniciaron un descenso hacia
los abismos del Pecado, en todas sus formas, formas que
se regeneraban durante los siglos haciéndose por
su regeneración el Pecado más maligno.
siendo
justificados donosamente por su gracia mediante la Redención
que se realizó en Cristo Jesús,
Y si privados,
el Género Humano entero fue entregado a la Cruz de
su Destino, y abandonado de su Creador en las manos de quien
buscaba nuestra mal a fin de por nuestra destrucción
ganar la salvación suya. Recordemos que siendo la
palabra de Dios y su Verbo una sola y misma cosa la salvación
de la Serpiente y su Cuerpo Maligno estaba en matar al Hijo
de la promesa, Aquel que había de nacer para aplastarle
la Cabeza al Traidor a Dios, su Padre, cuando haciéndose
pasar por su Enviado le ofreció a Eva la Fruta de
la Guerra como medio de llevar el Reino de Dios a la Plenitud
de las naciones de la Tierra. Profetizado el Duelo entre
el Hijo de Eva y el Príncipe del Infierno éste
esperaba destruir la Naturaleza Divina del Verbo, de la
que la palabra de Dios recibe su carácter de Ley,
sobre la Cruz del Elegido para enfrentarse al maligno en
el Día de Yavé. Porque si Cristo no le aplastaba
la Cabeza a la Serpiente la Omnipoptencia y el Todopoder
de Dios para cumplir su palabra le obligaría a abolir
la relación entre su Palabra y la Ley, por medio
de esta renuncia obteniendo para si el Maligno la abolición
de la Condena de Destierro Eterno de la Creación
que le ganó al Eje del Mal su Traición al
Plan de Formación del Género Humano a la Imagen
y Semejanza de quienes ya disfrutaban de la gloria de Dios.
a quien ha puestoDios como sacrificio
de propiciación, mediante la fe en su sangre, para
manifestación de su justicia, por la tolerancia de
los pecados pasados,
La
naturaleza del Dilema en el que fue atrapado Dios durante
el Día de la Caida creo haberlo expuesto en la Historia
Divina. Resumir diciendo que Dios levantó la estructura
de la inteligencia humana sobre los cimientos de la fe.
La Palabra de Dios es Ley y el Hombre cree en su naturaleza
sin necesitar someter su Verdad a la experiencia. Dios dice
y así se hace. Siendo el Amor a la Verdad sobre todas
las cosas la fuente de la que emana esta Declaración:"Yo
soy la verdad", la criatura y la Creación en
general se abandonan en las manos de su Creador conscientes
de ser la Bondad y sólo la Sabiduría la causa
primaria en el origen de todas las Acciones Creadras. Formado
en estas premisas eternas la Astucia del Maligno estuvo
en levantar entre el Hombre y la fe el Muro de la Duda.
en
la paciencia de Dios para manifestar su justicia en el tiempo
presente y para probar que es justo y que justifica a todo
el que cree en Jesús.
Muro que
echó abajo Aquel contra la fe en cuya Naturaleza
Divina fueron dirigidas todas las armas del Infierno desde
los Principios de la Creación, según conté
en la Historia Dvina. Muro que, como el propio Pecado, se
regenera a través de los siglos para dirigir el curso
de las naciones al cementerio de su autodestrucción.
La Duda de los últimos tiempos sobre la Bondad de
la Sabiduría Creadora no es más que la mutación
maligna de aquella cepa vírica homicida en el fondo
del desastre que, iniciando su andadura, enterró
bajo las aguas de un Diluvio el mundo que acogió
entre sus fronteras el Dilema de Dios.
Toda
gloria humana queda excluída
¿Dónde
está, pues, tu jactancia? Ha quedado excluida. ¿Por
qué ley? ¿Por la de las obras? No, sino por
la ley de la fe.
...¿Y
cómo podría ser de otra forma estando todos
en que la Ignorancia -a imagen de aquella Madre que ignoraba
la Cruz que traía consigo el Hijo de su Virginidad-
es la Madre del Cordero? Y aún en la Ley no había
expiación, o sea, perdón de los delitos cometidos,
sin reconocimiento previo de haber sido la causa la ignorancia.
Dice la Ley: "Si pecare alguno por ignorancia, haciendo
algo contra cualquiera de los mandatos prohibitivos de Yavé..."
Y de nuevo: "Si alguno por ignorancia prevaricase,
pecando contra las cosas santas que son de Yavé".
Estableciendo Dios de esta manera el Perdón en la
Ignorancia sobre la naturaleza del delito cometido. Razón
del todo natural si se tiene en cuenta que quien comete
un delito con pleno conocimiento de causa sobre la naturaleza
y las consecuencias del delito acometido sólo pervirtiendo
la esencia y la impronta de la Justicia puede reclamar para
sí gracia. Esto del lado humano. Del lado divino,
la fe en el Dios que sentenció a Adán por
su delito, cometido en la Ignorancia, sin la cual no hubiera
podido darse Redención, esa fe estableció
de ley, antes de la Ley, que Dios acogería en su
infinita Justicia el grito de esa ignorancia y en su misericordia
extendería su Gracia sobre todas las naciones de
la Tierra. En esta Esperanza vivieron Abraham y sus padres
y luchando por ella despreciaron coronas y glorias humanas.
El grito desgarrador de su padre Adán pidiendo de
rodillas justicia para su Puenblo, el Género Humano,
aún retumbaba en sus almas y hacieno del sonido hoja
se materializó en Abraham en espada afilada dispuesta
a sacrificar a su propio hijo para mantener viva esa Esperanza.
Gloria a Abraham por la eteridad entre los pueblos del Género
Humano. Su nombre será una bendición entre
los hijos de los hombres por la eternidad, y el pueblo nacido
de su muslo, Oh Israel, nuestra alegría, porque si
su padre carnal en el tiempo, Ay Adán, nos hundió
a todos en la tragedia, el Hijo de su dolor nos elevó
a todos hasta los pináculos de la gloria más
excelsa, en donde con la fuerza de los dioses le respondemos
a aquella Serpiente homicida lo que el Hijo de Dios pusiera
de sus labios en nuestra boca: "Vete al Infienro, Satanás,
tu gloria es polvo y tu esperanra, ruina. La Maza está
presta y el Brazo es Todopoderoso para separar la cabeza
del tronco y allá el cuello a los perros".
pues
sostenemos que el hombre es justificado por la fe sin las
obras de la ley
...¿Y
cómo
podría ser de otra forma? ¿O
qué tipo de obras hubiera podido hacer que el Juez
del Universo acogiera el grito de Misericordia por Adán
clamado en el día de su desgracia? ¿No fue
acaso la fe en la Justicia Divina que Adán y sus
hijos, los llamados Patriarcas, cobijaron en sus mentes
y protegieron como si se tratase del tesoro más grande
del mundo -el grito de Adán reclamando Venganza y
Piedad ante el tribunal del Eterno en lágrimas encendidas-
la fe que nos ganó para todos la Gracia de Cristo?
¿Qué judío o gentil puede levantar
su cabeza de entre los muertos y con voz orgullosa decir?:
"Yo, con mis caridades y mis migajas de pan enternecí
el corazón del Eterno". Nadie, ni vivo, ni muerto,
puede reclamar para sí arte ni parte en aquella fe
sola que sin las obras de una Ley que no existía
sino en sus corazones, porque Moisés aún no
había nacido, logró del Altísimo dos
juramentos todopoderosos entre cuyos extremos tiene el Hombre
su gloria, su dicha y su Esperanza: "Yo alzo mi mano
el Cielo..." contra Satanás y su infierno, fue
uno: "Por mi nombre juro..." bendiciéndonos
a todos nosotros, el otro. ¿No fueron pronunciados
y escritos antes de nacer Moisés? Así que
sin la Ley ya existía la fe en el Hombre.
¿O
acaso Dios es sólo Dios de los Judíos? ¿No
lo es también de los gentiles? Sí, también
lo es de los gentiles.
...Ciertamente
Dios creó a todo el Género Humano y lo hizo
un sólo hombre, cuya Cabeza fue Adán, a quien
constituyó por rey del mundo que había nacido
en las tierras del Edén. La Arqueología está
ahí, contra los arqueólogos, para dar testimonio
de la localización original de la Civilización.
Contra los arqueólogos, la Arqueología dobla
sus rodillas y se pone al servicio de quien creó
la Primera Civilización para venir y hacerse una
con el testimonio de las Escrituras, haciendo que se cumpla
el dicho: "Sobre el testimonio de dos, y sólo
sobre el testimonio de dos será tu juicio".
La Arqueología, liberándose de sus esclavos,
vino en socorro de la Biblia para dar testimonio, contra
quienes callaban la voz de la Biblia, para afirmar que el
Primer Hombre y la Primera Civilización fueron una
sola cosa. Hombre y Sociedad unidos en un Todo Universal
Perfecto, una Civilización engendrada por Dios entre
todos, por todos y para todos los hombres. Ese fue el Edén,
tal fue el principio, eso fue lo que perdimos, todos, judíos
y gentiles. Si Dios no hubiera sido ya entonces Dios de
Todos su extensión de la Sentencia a Todos por el
Pecado de Uno hubiera sido un acto de injusticia infinita
explicable sólo desde la lógica de quien no
rige su Juicio por la verdad sino por su Poder. Porque la
extensiónm tuvo lugar Dios se manifestó el
Dios de Todos antes, durante y después de aquéllos
días, en virtud de cuya extensión todos los
hombres quedamos sujetos a la Justicia de la Fe de Abraham,
en la que todos estábamos comprendidos en la Gracia
que por la Victoria del Hijo de Eva derramaría su
Dios sobre todas las familias de la Tierra.
puesto que no hay más que un sólo Dios, que
justifica a la circuncisión por la fe, y al prepucio
por la fe.
...Y
esa Justicia en la Ignorancia del Primer Hombre sobre los
fundamentos de la Declaración de Guerra del Maligno
contra el Dios de todos los hombres. Ignorancia manifiesta
a los ojos de todos recreada en el Episodio del Sacrificio
Expiatorio de Cristo, cuando sin saber lo que hacían
los hijos carnales de aquél por cuyo delito fue condenado
su cuerpo, todos nosotros, ésos hijos se hicieron
objeto de maldición para la bendición de todos
los que fuimos privados de Dios por su padre sin conocimiento
de causa por nuestra parte.
¿Anulamos,
pues, la Ley con la fe? No ciertamente, antes la confirmamos
...¿Y
cómo podría ser de otra forma? ¿El
Conocimiento del pecado no nos viene por la Ley, tal que
si la Ley no dijera no matarás yo no sabría
que matar es un delito ante los ojos de Dios? Y lo que es
más profundo y eterno: ¿Desde cuándo
la Palabra de Dios ha dejado de ser Ley? |