¿Qué
diremos, pues, haber obtenido de Abraham, nuestro padre
Según la carne?
...He
aquí una buena pregunta. Después de dedicarnos
a buscar dónde pudiera hallarse una conexión
entre la famosa proclama luterana: La salvación por
la fe sola sin las obras de la fe, nos encontramos cara
a cara con la puerta que da entrada a la mente del hombre
que tiene la culpa de todo. Sin Abraham no hubiern conocido
la luz de la Historia el Judaísmo, ni el Cristianismo,
ni el Islamismo. Vemos sin embargo que siendo Abraham la
piedra de referencia milenaria más universal que
existe todos se refieren al hombre sin importarles su cabeza;
al parecer la importancia de aquel Abraham de Ur, hijo y
heredero de una de las casas principales de la Ur de la
tercera Dinastía, esta importancia reside en el espacio
que va del ombligo al suelo, se detiene más arriba
de las rodillas y se queda colgada del prepucio. La pregunta
de San Pablo no es ociosa: ¿A
eso y sólo eso se reduce el fruto de la relación
entre el Dios Todo-Creador de un Cosmos de indescriptible
dimensiones y belleza y una criatura de barro vivo vagando
por las llanuras del Oriente Medio Antiguo? ¿Tal
es la profundidad de referencia más allá de
cuyo tope los pulmones del pensamiento de cristianos y judíos
revientan y deben salir a flote o perecer? Históricamente
hablando lo que sabían los cristianos es poco, pero
lo que saben los hijos carnales del hombre era aún
menos. Y menos supieran si los pueblos cristianos y sus
emprendedores científicos, sin buscar glorificar
al Dios de aquél Abraham, no hubiesen desenterrado
de su fosa de barro diluviano la Ur de la III dinastía
y su mundo. Ni la Historia del Hombre ni el Hombre, sino
sólo el Nombre. Un placer comunicarse con tres mil
millones de mentes que dicen tener como punto histórico
de referencia a un hombre del que nada saben excepto su
Nombre. Y no es que no sepan, es que no quieren saber. ¿Por
qué entonces preocuparse del fruto para todos conseguido
por aquel Hombre? Porque claro, siendo Dios omnisciente
y todopoderoso es El quien actúa y determina todos
los movimientos de sus criaturas, de manera que privado
de libertad el hombre es sólo una marioneta sin voluntad
entre los hilos divinos de esas manos omnipotentes ante
cuyos dedos sólo cabe tirarse al suelo y morirse
de miedo. El dia que el teólogo, cristiano o judío,
desterró al historiador del círculo de la
fe, ese día fue un hito suicida crucial en la historia
de ambas religiones.
Porque
si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué
gloriarse, pero no delante de Dios.
...Quien
hace lo que debe no hace algo excepcional. Nada nuevo. Si
yo me limito a las cosas que sugieren la propia estructura
de una relación no hago nada extraordinario por lo
que merecerme más que el conjunto de mis semejantes
que hacen eso mismo todos los días desde que se levantan
hasta que vuelven a levantarse al dia siguiente. Hacer lo
que se debe en razón de la estructura de la relación
cualquiera en la que uno se ensarza es lo general, no lo
especial. Nadie puede presentarle una queja de reconocimiento
al Estado, por ejemplo, por cumplir con sus obligaciones
y no ser recompensado para gloria suya delante de todo el
mundo por hacer lo que debe. Para que el Dios Todo-Creador
del Génesis tuviera glorificado a aquel hombre delante
de sus ojos, aquel hombre hubo de haber superado la estructura
de comunicación normal típica entre el creyente
y el dios de su credo. Debía ser la estructura de
una nueva relación única, especial, extraordinaria,
libremente adoptada por aquel hombre la base de su gloria
a los ojos de su Dios. Es decir, no en el Nombre sino en
el Hombre está el Misterio
Pero
¿qué dice la Escritura? "Abraham Creyó
en Dios, y le fue computado a justicia"
...¿Qué
tenía que creer Abraham, que Dios existe o en la
Inocencia Divina en el asunto de la Caída? Recordemos
que en aquéllos tiempos la Divinidad era la causa
de todos los males de la Humanidad, ya que con su todopoderosa
existencia era la que había decidido crear el mundo
tal cual. Esta actitud era una condena de Dios, al que se
le hacía culpable de ser el padre de todos los males
del mundo, como también de los buenos. Abraham rompe
aquella estructura y justifica a Dios delante de su Creación
entera, proclama su Inocencia contra el cuello de su hijo
unigénito. Proclamando su Inocencia defiende a Dios
en la esperanza de ser su Dios el Padre amante de sus hijos
contra cuya Voluntad se había entrado en su Casa
y se le había dado muerte a su hijo menor, Adán,
y desde entonces rugía como un león a la espera
del Día de la caza del asesino, Día de Venganza,
Día de satisfacción, "el Día de
Yavé". Loco de alegría porque en un hombre
había encontrado Dios un Amigo entre los pliegue
de cuya Amistad endulzar los dolores del Corazón,
el Padre de Adán extendió sus brazos, despegó
sus labios y en nombre de la dulzura de esa esperanza de
Abraham, su Amigo, juró que por Campeón nos
daría a su propio Hijo Unigénito, su Isaac
Divino, nuestro Rey, Jesucristo. Hey Man, Aleluya.
Ahora
bien, al que trabaja no se le computa el salario como gracia,
sino como deuda
...Efectivamente.
Si hago lo que debo en razón de la naturaleza de
mi relación con alguien no puedo pedir más
de lo que el contrato precisa. Los hebreos eran acreedores
a una vida feliz y larga siempre que sus deberes justificasen
sus obras delante de la Ley. Pero eso era todo lo que podían
pedirle a Aquel con quien la Ley los relacionó. Si
en el bien para lo bueno, si en el mal para lo malo. Porque
el mismo contrato que garatizaba el pago de la deuda en
el todopoder de la parte divina, por este mismo poder la
renuncia a esos deberes hacía de israel acreedor
a su destrucción. Cosa que se vio muchas veces. Y
esto sin poder la parte humana encontrar ningún tipo
de satisfacción ni haber lugar a reclamaciones y
quejas. Dios, por tanto, no cometió ningún
delito al romper el Contrato de la Ley por el que los Hebreos
y los Judíos recibían vida por los deberes
cumplidos y muerte por los haberes acumulados contra el
Contrato suscrito. En todo caso hubieran debido leer bien
sus términos el día que lo firmaron y no,
sin conocerse a sí mismos, poner la firma al pie
de un Contrato cuyas obligaciones, porque no eran santos,
acabaría aplastando a cualquiera que por naturaleza
no fuera santo a la Imagen y Semejanza de Aquel que puso
la suya a la cabecera del Contrato entre Dios y los descendientes
de Abraham. Moisés, a diferencia de Abraham, el Amigo
de Dios, fue Siervo de ese Amigo de Abraham, y como Siervo
se limitó a poner el Contrato de la ley ante los
Hebreos. El Siervo tenía la obligación de
llevarle ese Contrato a su pueblo y como Profeta la de advertirles
sobre las consecuencias en caso de incumplimiento. Pero
el Siervo hace la voluntad de su Amo y Señor,
y hablar cuando se le dijera y callar el resto del tiempo
era parte de su trabajo. De todos modos tan hombre era el
Siervo como el firmante hebreo para entender que el cumplimiento
de aquél Contrato implicaba ser santo, y el "ser"
no es algo que se compre y se venda en el mercadillo de
las vanidades humanas.
Mas al que no trabaja, sino que cree en el que justifica
al impío, la fe le es computada por justicia.
...Difíciles
palabras de entender cuando corren tantos vientos de opresión
y fanatismo. ¿Haremos lo que dicen algunos que hacemos,
el mal para que venga el bien? En la dificultad, a pesar
del lamento, está la gracia. ¿Qué es
la Historia sino el registro de un lamento ininterrumpido
que halló consuelo en las entrañas
de Cristo? ¿Qué
es nuestro mundo sino el campo de batalla donde el Infierno
y la Muerte libran su última Guerra contra el Cielo
y la Vida? Quien tiene ojos es libre para no ver. El ciego
no puede permitirse ese lujo. No se trata de imitar al sabio,
es cuestión de arrancarse la venda que ha cegado
la inteligencia humana durante tantos milenios y, duela
lo que duela la primera luz, aunque parta como un rayo,
ver la estructura de la Realidad tal cual. Somos testigos
de la Reestructuración Cósmica que se ha llevado
a cabo tras la necesaria reconfiguración de la relación
entre Dios y su Creación. No podía haber Futuro
para nadie si la misma Realidad Universal Divina no se sometía
a un proceso de evolución revolucionaria. Aunque
el campo de batalla entre las fuerzas opuestas encontró
en la Tierra su escenario los actores principales no eran
hijos de hombres. Todos, por tanto, fuimos atrapados en
la Guerra de otros y todos, sin excepción, hemos
sufrido las consecuencias. Lo mismo judíos que indios,
africanos que europeos, cristianos y musulmanes, todos los
habitantes de la Tierra fuimos expulsados del Templo de
la Inteligencia Divina y entregados a la Ignorancia del
que no sabe qué está pasando y por su desconocimiento,
sin saber lo que hace, no importa lo que haga, todo lo que
hace se sujeta a la ley de la ciencia del bien y del mal
tan perfectamente descrita por este Pablo: "Quiero
hacer el bien pero es el mal el que se me apega".
Así es como David proclama bienaventurado al hombre
a quien Dios imputa la justicia sin las obras:
...La
diferencia entre el sabio y el ignorante se despeja y acaba
cifrándose en este terreno del conocimiento de la
Verdadera Realidad Universal Divina entre cuyas fronteras
nuestra Historia se ha movido a contragolpe, verso a verso,
movida palo sobre palo por la carretera de los siglos. A
la altura del siglo XX de la primera Era de Cristo la Civilización
ya estaba quemada. El fuego de sus guerras mundiales fue
la proyección al exterior del estado en que se encontraba
su alma. ¿Quién
mejor que un guerrero nato, sus brazos articulados para
destrozar y destruir, para comprender el grito de desesperación
de una Humanidad vendida por treinta monedas de plata a
la pasión de criaturas nacidas en otros mundos y
entregadas ad infinitum et ad eternum a imponerle a la Creación
su concepción del Universo? El Dios de dioses que
había de legitimar semejante revolución infernal
y bendecir la transformación de su reino en un Olimpo
de Príncipes más allá de la Ley, ese
Amigo de Abraham, Señor de Moisés y Padre
de este guerrero nacido para ser él mismo rey y llevar
sobre sus hombros la carga de la Soberanía, Ese Dios
se negó a bendecir semejante locura y encontró
entre nuestro Pueblo, el de los Hombres, quienes se sumaron
a su Guerra contra el infierno poniendo sus vidas a sus
pies, sin condiciones y sin consideraciones de salario.
Gloria a ellos, carne de nuestra carne, sangre de nuestra
sangre.
"Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido
perdonadas y cuyos pecados han sido velados.
...Gloria
a ellos. Sus faltas y sus defectos como un Amigo oculta
los de su mejor amigo, un Padre los de su hijo amado y un
Señor las de su fiel siervo fueron silenciadas por
Aquel a cuyo lado se pusieron aunque eran barro y El es
Dios Eterno.
Venturoso
el varón a quien no tomó el Señor cuenta
de su pecado".
...¿No
fueron ellos hombres entre hombres? ¿No fueron tanto
más difíciles y duras sus vidas cuanto fueron
excepcionales sus existencias y debieron hacer sus caminos
en la soledad de quienes no tienen igual entre sus semejantes?
El Juez del Universo supo valorar sus errores en razón
de la naturaleza de las circunstancias y, perdonando por
la soledad que a su Silencio les debían, absolver
de sus faltas a los pecadores, con tanto más derecho
a gracia cuanto por su silencio la soledad que el Infienro
aprovechaba para intentar destruirlos los hacía blanco
de fuerzas para los demás mortales desconocidas.
Ahora
bien, esta bienaventuranza ¿es sólo de los
circuncidados o también de los Incircuncisos? Porque
decimos que a Abraham le fue contada su fe por justicia.
...¿Y
cómo le hubiera podido ser computada por justicia
su fe en la Inocencia de Dios sino porque en ella se resolvía
la Ignorancia por la que el mundo entero se hacía
acreedor a la Redención? Ya hemos visto que por la
Ignorancia venía la Gracia, gratuita por parte de
Dios hacia el pecador, príncipe o pueblo, operada
por el sumo sacerdote en persona. La bendición de
esta manera devenía universal en beneficio de todo
el que justifica a Dios no en el Poder sino en el Amor,
no por Terror sino por la Verdad, independientemente del
quien, pues Dios nos creó a todos para hacernos partícipes
a todos de la vida eterna.
¿Pero
cuándo le fue computada? ¿Cuando ya se había
circuncidado o antes? No después de la Circuncisión,
sino antes.
...De
otro modo, como hemos visto, hubiera sido computado por
salario. Y si por salario no por justicia, y la justicia
de la fe en este caso hubiera sido fruto de las obras de
la Ley. Es decir, la liberación hubiera venido de
la servidumbre, al contrario de lo que debiera ser y fue,
el libre libera al siervo. Pues si el lbre, sin obligación,
hace lo que el siervo por incapacidad no hace, su acción
no queda sujeta a salario sino a la bendición de
aquel que por la falta de su siervo sufriera la esclavitud
de su pueblo.
Y
recibió la señal de la circuncisión
como sello de la justicia de la fe, que obtuvo aún
siendo incircunciso, para que fuese padre de todos los creyentes
no circuncidados, de forma que también a ellos les
fuera atribuída la justicia;
...En
verdad quiso Dios en su Justicia que la Libertad fuera glorificada
sobre la servidumbre y la acción que procede de la
Libertad ensalzada sobre la que emana del deber del siervo.
Pues habiendo creado al Hombre y a todo Viviente para compartir
su Vida en la alegría pefecta que procede de lazos
familiares eternos... Su Ser ama la Libertad sobre todas
las cosas y prefiere los frutos de la verdad nacida libre
a la sabiduría esclava de quien hace las cosas no
por amor sino por Ley. Como dijo el rey sabio en su Libro:
Que Dios no ama sino al que mora con la Sabiduría,
o sea, con la Libertad de un Abraham que sin tener por qué
anteponer a Dios y su Santa Esperanza sobre su unigénito
Isaac, glorificando a quien se la diera hizo de su Libertad
bandera y de su Amor caballo de batalla, la Obediencia por
espada y armadura... Y contra las fuerzas del Infierno aquél
que no ponga libremente su vida a disposición del
Rey de los ejércitos de la Creación que deje
pasar o se quite de en medio.
y
padre de los circuncidados, pero no de los que son solamente
de la circuncisión, sino de los que siguen también
las pasos de la fe de nuestro padre Abraham antes de ser
circuncidado.
...Concluyendo,
como la Libertad es superior a la servidumbre y el hombre
libre al siervo, pues Dios no es siervo de nadie y habiendo
sido creados a su imagen y semejanza la Libertad es lo que
les conviene a todos sus hijos, así es superior la
fe que viene del Conocimiento de Dios que la que procede
del Conocimiento de la Ley. Pues por la Ley nos viene el
Conocimiento del Pecado pero pero por la fe el Conocimiento
de Dios.
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