...Seguramente
este capítulo y la clásica lucha del catecismo
cristiano contra el mundo, el demonio y la carne están
en íntima relación. Que el mundo se halle
en batalla constante contra el cristianismo no hace falta
probarlo; el número de veces que el mundo se ha lanzado
contra el cristianismo desde los tiempos romanos hasta los
comunistas y los momentos islámicos que estamos viviendo,
cuando por ser cristianos son asesinados millones de personas,
los últimos dos millones en Sudán ante la
impunidad internacional absoluta, la alegría del
comunismo chino, la complicidad del Islam y la pasividad
total de la ONU; el número de veces que el mundo
se ha lanzado cotra el cristianismo para destruirlo y erradicarlo
de la faz de la Tierra, empezando por la destrucción
del propio Cristo Jesús, es una cuenta que se pierde
en las páginas de la Historia. La causa del por qué
de esta tendencia asesina por parte del mundo contra el
Hombre que Dios creara y rescatara de las manos del Infierno
para hacer suyo el Universo, es bien conocida. En tanto que cristianos
quien más quien menos todos conocemos el Episodio
de la Caída. Lo que nos diferencia a unos y a otros
es la toma de posición a la hora de determinar el
por qué siendo Dios Omnisciente y Todopoderoso, como
se ve de la Creación del Universo, tuvo lugar el
Acontecimiento de la Traición de Judas. La respuesta
del hombre carnal -y así entramos en materia- se
reduce a la visión del Hombre en tanto que bestia
sin voluntad cuyos movimientos se producen al compás
de la Fuerza Divina. Es la posición del Protestantismo
Original, especialmente fuerte en el pensamiento protonazi
calvinista. El hombre espiritual contempla el acontecimiento
desde la Libertad que en su Sabiduría Dios despliega
sobre su Creación, en la que imponer su Fuerza contra
la voluntad de la Criatura sería dar pie a una Dictadura,
final esencialmente opuesto al sentido íntimo de
la propia Libertad Divina. Es sobre este hombre espiritual,
realzado en sí mismo, que dice el Apóstol:
No
hay , pues, ya condenación alguna para los que son
de Cristo Jesús,
...Y
no la hay porque Cristo Jesús y la Libertad devienen
una sola cosa, como se ve del episodio de Judas. Donde vimos
cómo siendo Jesús omnisciente y todopoderoso
a imagen y semejanza de su Dios dejó a la voluntad
de Judas tomar la decisión final sobre el uso de
su Libertad en cuanto criatura de ese mismo Dios a cuya
imagen y semejanza hemos sido llamados todos. En el uso
de esta Libertad podemos tanto alzarnos contra nuestro Creador
como participar de su Vida. La respuesta de Cristo Jesús
ante esta cuestión, que la propia Libertad trae consigo,
fue la participación sin límites en la vida
divina, a la que Dios respondió con una apertura
sin medida de su propio Ser. La de Judas fue prototipo de
la respuesta de quienes rechazaron libremente a Dios y en
consecuencia le declararon la Guerra. Prototipo, digo, porque
la misma Ignorancia que gobernó el comportamiento
del Judío y del Gentil, Ignorancia que nos hizo a
todos acreedores de la Justicia Redentora de la Fe, y que
fuera recogida por Jesús desde su Cruz, diciendo:
"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen",
esa misma Ignorancia fue el núcleo duro desde el
que Judas procesó su decisión final. Lejos
nosotros de esta Ignorancia, y aún cuando, como hemos
visto, en el propio cristianismo la lucha entre el hombre
carnal y el espiritual no haya cesado completamente, procediendo
a profundas divisiones con efectos de guerra civil, cual
se ve en la Historia; libres de esa Ignorancia, nuestra
respuesta a la cuestión básica implícita
en el Hecho de la Creación es firme, sólida
y inequívoca: Participación sin límites
en la Vida de Dios según el Modelo que Este nos puso
delante de los ojos: Cristo Jesús.
porque
la ley de vida en el espíritu de Cristo Jesús
me libró de la ley del pecado y de la muerte.
...Pues la garantía
de la Libertad es el Conocimiento y el caballo de batalla
del Mal es la Ignorancia, de la que somos liberados por
el espíritu de Cristo Jesús, tierra en la
que nuestro Pensamiento echa sus raíces, se alimenta,
se hace árbol y crece. De aquí que podamos
decir con plenitud de conocimiento: Tenemos el Pensamiento
de Cristo. Y si su Pensamiento, su Espíritu. Y si
su Espíritu la ley de la herencia a la que se sujeta
el hombre salvaje, abandonado a sus propias fuerzas, en
quien lo animal priva sobre la inteligencia, no tiene dominio
sobre nuestra voluntad, gracias a cuya libertad nuestra
voluntad es más fuerte que las tendencias temporales
del mundo y nuestro pensamiento más profundo que
el de los sabios de este siglo.
Pues
lo que a la Ley le era imposible, por ser débil a
causa de la carne, Dios, enviando a su propio Hijo en carne
semejante a la del pecado y por el pecado, condenó
al pecado en la carne,
...No
podía ser de otra forma. El hombre animal, acorde
a la declaración de sus sabios: El hombre es un animal
político, se mueve desde impulsos bestiales en los
que priva el instinto salvaje de supervivencia y dominio
del hábitat, en este caso extendido a su propia especie;
su Razón es un arma de dominio que al chocar con
la voluntad de sus congéneres, se transforma en un
instrumento de terror. El Bien Universal deviene la consecución
del Poder Personal, y el medio para conseguirlo no tiene
límites ni se ajusta a Ley alguna excepto a la del
propio bien que se quiere, el Poder, y Poder absoluto. No
es algo que haya nacido hoy día, ni porque asistamos
a la observación de una especie animal política
bajo cuyas pasiones el hábitat terrestre esté
siendo destruido, como no podía ser de otra forma
cuando se habla del dominio de las fuerzas de la naturaleza
por una bestia racional; este comportamiento geocida y homicida
viene de lejos, y se computa sus orígenes, es decir,
la transformación involutiva de la especie humana
desde la condición de los hijos de Dios a la condición
de una bestia racional salvaje, en los primeros días
de las Ciudades Estados Mesopotámicas, justamente
donde tuvo lugar la Caída. Siguiendo la misma ley
del comportamiento heredado, con el paso de los siglos y
los milenios a la altura del Nacimiento de Cristo Jesús
el legado de las naciones a su descendencia fue un testamento
de tradiciones religiosas y pasiones nacionalistas totalmente
opuestas a la vida del espíritu de inteligencia en
razón del cual fuera el Hombre creado. El ser humano,
ciertamente, y dándole la razón a los sabios
de la época, no era más que un animal, si
político en sustancia o esencia no entra en el saco
de las consideraciones que condujera a aquél mundo
a su Caída. Aunque nosotros desde nuestra posición
privilegiada de observadores del Pasado, actores del Presente
y creadores del Futuro, sí podemos corregir al sabio
y convenir que más que político lo que le
convenía al hombre animal aquél era la naturaleza
filosófica, es decir, pensante, algo, el pensamiento,
que dista mucho de ser la esencia y sustancia del animal
político. Contra aquella Caída del Hombre
en la jungla de la selva de la naturaleza animal, que no
le convenía, como no le conviene al animal el Derecho
Humano, se levantó Cristo Jesús, en quien
nos descubrió Dios la Idea del Hombre que El se hizo
en su Sabiduría el día antes del Principio
y acorde a la cual procediera a abrir la cuenta de la Creación
del Género Humano. Así que, pretender seguir
comparando al Hombre con una bestia, sea política
o científica, es una doctrina homicida, suicida,
y esquizoide que dista mucho de hacer de quienes se dicen
o son llamados sabios dignos de la Sabiduría.
para
que la justicia se cumpliese en nosotros, los que no andamos
según la carne, sino según el espíritu.
...Justicia,
entonces, abierta y sin medida para todos los hombres, porque
todos fueron condenados por el pecado de uno solo, como
hemos visto anteriormente. Justicia sin acepción,
volvemos a las disenciones entre los propios cristianos,
que le es negada a las naciones por quienes, desde el protestantismo,
limitan la Gracia Todopoderosa y Omnisciente de Dios a los
elegidos de la providencia. Con lo cual, limitando la Gracia
Divina a esos elegidos las ramas protestantes caen en el
terrible error de enmendarle la plana a Dios y a su Hijo.
Se puede demostrar con la Biblia en la mano que semejante
limitación fue una zancadilla del diablo a Lutero
y Calvino. Es de creer que el catolicismo jamás manipuló
el Texto hasta el punto de donde el Evangelista puso que
"Dios amó tanto al mundo que envió a
su propio Hijo para que todo el que crea en El viva para
siempre", este Amor no comprenda a todos los hombres
y sí y sólo y exclusivamente a la raza humana
de ojitos azules, pelito dorado y una altura de seis pies
la mínima. Basta el pensamiento más superficial
para tirar al fuego semejantes papeles escritos por mentes
atrapadas en las redes de su propio orgullo carnal, demostrandos
en esta declaración fatal la involución del
hombre espiritual al animal que el protestantismo a la postre
puso en marcha. Y no precisamente porque el catolicismo,
exceptuando nombres, hubiese realizado en sí el hombre
espiritual. La meta en el horizonte era la realización
de este Hombre, hacia la cual puso Dios en movimiento el
cristianismo y el cristianismo en cuanto camino hacia este
Futuro Perfecto. Fue en el camino que por obra y gracia
de Calvino el protestantismo cayó en el terrible
error de enmendarle a Dios y a su Hijo la plana mediante
la limitación extensiva de la Redención y
su Gracia al círculo selecto de los elegidos. Con
Calvino, en efecto, el Protestantismo devino una secta.
Los
que son según la carne sienten las cosas carnales;
los que son según el espíritu sienten las
cosas espirituales.
...Qué
sean las cosas carnales basta echarle un ojo a la Historia,
por no condenar al Presente, para ver qué sean las
cosas de la carne. El Poder, las Riquezas y el Placer son
las tres grandes tendencias típicas del animal racional.
Nada ni nadie detiene estos instintos cuando están
desatados. El Crimen, el Delito y la Guerra son simples
instrumentos para su consecución. Y el impulso de
satisfacción de tales instintos se descubre como
fuerza superior a la propia bestia humana, que escapa a
su control y al hilo de cuyas corrientes se mueve su voluntad,
de la que es esclava su libertad y en tanto que esclava
es puesta al servicio de la satisfacción de tales
tendencias patológicas. Por supuesto en absoluto
delictivas ni criminales en tanto que el bien supremo del
animal devenido en bestia se justifica en la consecución
del propio fin obtenido o por obtener. Sea, pues, el Poder,
las Riquezas o el simple Placer referido al uso del semejante
como simple medio de satisfacción sexual, o de los
bienes naturales y sociales como medios de elevación
del orgullo individual y grupal, privando al ser humano
manipulado de toda su componente natural humana y a los
bienes naturales y sociales de su sustancia benefactora,
estas tres tendencias representan una involución
del ser humano en la dirección contraria a la que
por su Naturaleza tiende el Hombre desde sus Orígenes.
Las doctrinas que en su representación postula y
viste de ciencia, religión o ideología no
son más que instrumentos de crimen y delito.
Porque
el apetito de la carne es muerte, pero el apetito del espíritu
es vida y paz.
...Vida
eterna y Paz Universal, he aquí las dos grandes aspiraciones
motrices propias del Hombre. Aspiraciones porque vienen
implícitas en su Inteligencia, y motrices porque
siendo metas son puntos de partida y camino hacia su consecución.
Aspiraciones compartidas por la ciencia, por ejemplo, pero
de la que nos separa la Fe al usar el animal científico
la guerra como instrumento y la manipulación de la
Naturaleza, incluído el hombre, como camino. Andando
por el cual se llega, como estamos viendo, a la destrucción
del mundo. Punto que no le molesta, según se observa,
sino que en lugar de detener al animal científico
lo arrastra más y más en la dirección
emprendida.
Por
lo cual el apetito de la carne es enemistad con Dios y no
se sujeta ni puede sujetarse a la Ley de Dios.
...Evidente,
pues si la Ciencia conduce a la destrucción del Hombre
y la Naturaleza al proclamar la Ciencia la animalidad de
la Inteligencia, reduciéndola a la simple Razón
de las bestias, y la Voluntad de Dios es que el dominio
de la Naturaeza por el Hombre no sea utilizado para el Dominio
sobre y contra el Hombre, al hacer la Ciencia que este dominio
natural sea propiedad de un grupo de animales humanos, sean
políticos o no importa qué clase, y poner
en estos grupos las leyes de la Naturaleza para imponer
esa Fuerza sobre los demás grupos humanos, la Ciencia
no puede aceptar ni sujetarse a la Ley de Dios, a quien
tienen que repudiar y desterrar de la conciencia mediante
la disolución de toda Moral genética, a fin
de alcanzar el fin patológico que le es natural a
la ciencia de las bestias, a saber, la transformación
de los elegidos de la evolución, los Fuertes, en
el superhombre, y de las masas, todos nosotros, en simples
bestias sin más derechos que los acordados para su
control por el grupo dominante, con el que la clase científica
se hace un solo hombre. Imposible, por tanto, que desde
la mente animal de la ciencia pueda darse Paz Universal,
-pues la Paz Universal repugna las leyes de la propia mentalidad
animal científica-, y menos aún Vida eterna. |